11/09/2026
Trabajar con niños y adolescentes cuyos padres están separados y en conflicto puede ser complejo, especialmente cuando existen procesos legales de por medio.
Encargados que no quieren comunicarse, que no quieren coincidir o que intentan involucrar al psicólogo en su conflicto pueden convertir el proceso en un verdadero reto.
Por eso, desde el inicio:
-Establezca límites claros.
-Defina cómo será la comunicación.
-Obtenga las autorizaciones de quienes tienen patria potestad.
El psicólogo no es abogado, juez ni mediador de los padres. Pero tampoco podemos permitir que el conflicto de los adultos termine privando al menor de la ayuda que necesita. Si tenemos las competencias para atender estos casos, podemos ser parte de la solución.
Porque al final el conflicto es de los adultos. Las consecuencias no tienen por qué ser del niño.
Dra. Malvaliz