21/07/2026
A veces me duele mi profesión…
Me duele cuando olvidamos que todos llegamos a este campo por una misma razón: aliviar el sufrimiento humano.
En la salud mental hay espacio para todos: psicólogos clínicos, consejeros, escolares, industriales, trabajadores sociales, terapeutas matrimoniales y familiares, psiquiatras, enfermeros de salud mental y tantos otros que han decidido dedicar su vida al bienestar de los demás.
La universidad nos brinda los fundamentos, es nuestro punto de partida, pero la excelencia profesional se construye con los años de experiencia, la supervisión, la educación continua, las especializaciones, la humildad para seguir aprendiendo y el compromiso ético con quienes confían en nosotros.
Ningún título, por sí solo, resume la trayectoria completa de un profesional. Todos seguimos creciendo con cada paciente que atendemos, con cada libro que leemos, con cada entrenamiento que completamos y con cada experiencia que nos transforma.
Por eso me entristece cuando los psicólogos invertimos tiempo en competir, dividirnos o minimizar el trabajo de otros. Ese tiempo podríamos dedicarlo a colaborar, compartir conocimiento, fortalecer nuestras profesiones y construir puentes en lugar de levantar barreras entre nosotros mismos.
Mientras discutimos quién sabe más o quién vale más, hay personas que luchan cada día contra una depresión que les roba la esperanza. Hay familias paralizadas por la ansiedad. Hay niños esperando ser comprendidos. Hay sobrevivientes de trauma intentando reconstruir sus vidas. Y, dolorosamente, cada semana perdemos personas por suicidio.
Nuestro verdadero desafío nunca ha sido una especialidad . Nuestro verdadero desafío es el sufrimiento humano.
Necesitamos menos ego y más colaboración. Menos comparación y más respeto. Menos divisiones y más trabajo en equipo.
Porque cuando una persona encuentra ayuda oportuna, gana toda la comunidad y cuando los profesionales trabajamos unidos, el impacto siempre es mayor.
Ojalá nunca olvidemos que la salud mental no se fortalece cuando competimos entre colegas; se fortalece cuando unimos conocimientos, respetamos nuestras competencias y caminamos con un mismo propósito.
Al final, nuestro legado no será el título, ni la especialidad que llevábamos después de nuestro nombre, sino las vidas que ayudamos a transformar.
Dra Fermina L Román- Psicóloga