26/07/2026
A PARTIR DE LOS 40 AÑOS, OBSERVAR LOS CAMBIOS TAMBIÉN ES UNA FORMA DE PREVENIR
Muchas personas esperan a que exista una pérdida evidente de fuerza, memoria, equilibrio o autonomía para buscar orientación. Sin embargo, la valoración y el seguimiento en Gerontología o Psicogerontología pueden ser importantes desde los 40 años en adelante, especialmente cuando comienzan a aparecer cambios que se repiten o afectan la vida cotidiana.
Dejar caer objetos, sentir hormigueo en las manos, perder fuerza al sostener una taza, presentar dificultad para abotonarse la ropa, escribir diferente, caminar con mayor inseguridad o tardar más en realizar ciertas tareas no siempre debe atribuirse al cansancio o a la edad. Una señal aislada puede parecer pequeña, pero varias señales juntas pueden formar un patrón que merece atención.
En los seguimientos podemos comparar cómo se encontraba la persona anteriormente, observar su movilidad, coordinación, estado emocional, autonomía y capacidad para realizar sus actividades diarias. Esa continuidad permite identificar cambios que, en una conversación ocasional, podrían pasar desapercibidos.
Los cuidadores informales muchas veces no reconocen estas señales porque conviven diariamente con la persona y se acostumbran a los cambios progresivos. Los cuidadores formales pueden contar con herramientas de observación y registro, pero tampoco les corresponde diagnosticar una condición médica.
La función del consultor en Gerontología o Psicogerontología es observar, documentar, orientar y referir cuando sea necesario. El diagnóstico, la valoración neurológica y la interpretación de estudios corresponden al médico primario y a los especialistas de la salud.
También debemos considerar el impacto emocional. Perder fuerza, coordinación o independencia puede generar miedo, ansiedad, frustración, irritabilidad o aislamiento. Desde la Psicogerontología y la Tanatología Clínica comprendemos que toda pérdida funcional puede producir un proceso de duelo, incluso cuando la persona todavía no sabe cómo expresar lo que está sintiendo.
No debemos esperar a que la dificultad sea severa. Valorar y dar seguimiento desde los 40 años puede ayudar a reconocer cambios tempranos, organizar la información y facilitar una atención médica oportuna.
Dr. Raúl J. Santiago, PhD, CFMT
Consultor en Gerontología Integral
Especialista en Psicogerontología
Tanatólogo Clínico