14/12/2020
PERDÓN, PERDÓN POR TODOS LOS AMANECERS DESPERDICIADOS, por todo los silencios que no convertimos en espacio de meditación, perdón por la prisa, que nos impidió el canto del pájaro y saborear el color con que la Madre Tierra nos sonríe. Perdón por las oportunidades desperdiciadas, por los instantes que dejamos caer de nuestras manos, por las veces que descuidamos y extraviamos el alerta sereno que nos permite ir por la vida atentos como felinos. Perdón por las noches que no tuvimos tiempo de contemplar las estrellas y recordar el origen y el destino.
Perdón por las veces que no supimos adecuadamente las emociones y encausarlas alineándolas en la perspectiva de una coherencia creciente, en esa ruta de aprendizaje que tiene que ser cada día, perdón por las veces que no convertimos el tiempo en crecimiento, por las veces que no aprendimos de lo que nos ocurría, perdón por todas las veces que no dijimos gracias.
Chamalu