09/13/2026
El 14 de agosto de 2026, cuatro pacientes recibieron una anestesia espinal durante cirugías articulares en un hospital de Nashville.
Las jeringas debían contener bupivacaína (anestésico local).
Pero, según la investigación estatal, contenían fosfato de potasio.
Cinco jeringas fueron preparadas incorrectamente. Cuatro llegaron hasta la columna de los pacientes.
Las consecuencias fueron catastróficas: dolor insoportable, deterioro neurológico y respiratorio, paro cardíaco y, en uno de los casos, necesidad de ECMO. Al menos tres pacientes presentaron parálisis o déficits motores graves.
Pero esto no fue simplemente “alguien que tomó la jeringa equivocada”.
La investigación encontró fallas en la preparación, el almacenamiento, la supervisión, la verificación electrónica y la respuesta clínica posterior.
Por eso, la seguridad del paciente no puede depender de una sola persona. Depende de múltiples barreras diseñadas para impedir que un error llegue hasta el paciente.
Y aquí todas fallaron.
Este evento tampoco representa una complicación inherente de la anestesia espinal. Fue un error de medicamento y de vía de administración.
La pregunta no es solamente quién aplicó la inyección.
¿Cómo lograron cinco jeringas equivocadas atravesar todo el sistema hospitalario?
Fuentes: Tennessee Health Facilities Commission; NewsChannel 5 Investigates; FDA; APSF; ASA y SOAP.
Información actualizada al 13 de septiembre de 2026. La investigación continúa y no se han confirmado públicamente fallecimientos relacionados con este evento.
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