09/20/2026
Yo puedo sola.
Pero estoy cansada.
Yo puedo sola, pero en el fondo me duele que no haya alguien que me mire a los ojos y me diga: “Claro que puedes, pero ven, yo te ayudo”.
Yo puedo sola, pero me desgasta tener que ser siempre la que encuentra soluciones, la que toma las decisiones y la que termina sosteniendo las dificultades de todos.
Yo puedo sola, pero algunas veces añoro saber qué se siente llegar a un lugar donde pueda dejar de pensar en todo, soltar el mando y permitir que alguien más se encargue, aunque sea por un día.
Yo puedo sola, pero aparentar que no me pesa llevarlo todo mientras por dentro me estoy quebrando, ya no quiero seguir haciéndolo.
Has aprendido a ponerte de pie por tus propios medios, a encontrar respuestas, a mantenerte firme y continuar incluso cuando tu cuerpo y tu interior te están pidiendo detenerte. Esa fortaleza te ha ayudado a atravesar momentos que quizá nadie más habría podido sostener por ti. Te ha permitido salir adelante una y otra vez.
Pero también te ha dejado agotada.
Y muchas veces, lo que más duele no es el cansancio.
Es levantar la mirada y no encontrar a alguien que pueda verte de verdad. Alguien que, en lugar de asumir que porque eres fuerte no necesitas nada, pueda acercarse y decirte: “Claro que puedes, pero ven, aquí estoy”.
Porque cuando todos te reconocen como la que resuelve, empiezan a olvidar que tú también necesitas apoyo. Que también necesitas descansar. Que también hay días en los que quisieras que alguien te abrace, te cuide y te pregunte cómo estás sin esperar que respondas “bien”.
Ser siempre quien decide, quien sostiene, quien organiza y quien busca la manera de arreglarlo todo termina pesando.
Pesa porque detrás de esa mujer que parece poder con todo existe alguien que también se cansa de ser el refugio de los demás mientras intenta sostenerse a sí misma.
Y quizá ha llegado el momento de entender algo diferente: pedir ayuda no disminuye tu fortaleza. Permitir que alguien te acompañe no significa que hayas dejado de ser capaz.
Ser una mujer que puede sola no significa que tenga que hacerlo todo sola.
También tienes derecho a bajar los hombros, descansar de las responsabilidades, dejar de controlar por un momento y permitir que alguien más tome una parte del peso.
Porque sí, puedes sola.
Pero también mereces escuchar alguna vez:
“Ven. Yo te ayudo”.
No todo lo que has aprendido a sostener te corresponde. Hay cargas que puedes devolver, responsabilidades que puedes soltar y formas de sobrevivir que ya no necesitas seguir repitiendo.