03/09/2015
Dolor en el paciente con insuficiencia renal crónica.REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA.
La literatura revela que hasta un 58% de los pacientes con Insuficiencia Renal Crónica (IRC) tienen algún dolor de difícil control. A pesar de ello, faltan consensos que aborden su diagnóstico y tratamiento en este tipo de pacientes. El dolor parece ser generalmente de origen musculoesquelético, aunque el dolor neuropático también es común. Es según el grado de deterioro renal que determinadas dosis de fármacos deberán de ajustarse para evitar la acumulación de metabolitos activos. Para dosificar deberemos de tener en cuenta un aclaramiento del fármaco (Cl) disminuido, cambios en el volumen de distribución (Vd), menor unión a proteínas, umbral a la depresión respiratoria disminuido.
El uso de analgésicos en pacientes con IRC es relativamente infrecuente, tomando en cuenta la prevalencia de dolor severo en esta población. El paracetamol es una alternativa segura en este tipo de pacientes, y, aún así se prescribe muy poco. La frecuencia de prescripción de AINEs (Antiinflamatorios No Esteroideos) impresiona ser inapropiadamente alta, y pocas veces se toma la precaución de restringirlos en pacientes con una Filtración Glomerular (FG) menor a 35 ml/minuto para evitar deteriorar aún más la función renal. Los opioides que se prescriben frecuentemente son del tipo débil, y algunos tienen propiedades farmacocinéticas inadecuadas para pacientes con enfermedad renal.
Para tratar el dolor en un paciente con IRC hay que tener en cuenta varios factores; el grado de insuficiencia, interacciones medicamentosas y las comorbilidades. Los opioides se deberán de usar de manera conservadora y con titulaciones bajas. El uso de AINEs no se recomienda de manera crónica, pero pueden tener un papel en el tratamiento del cólico renal al inhibir la síntesis de prostaglandinas. Su uso no deberá exceder los 7 días. En pacientes post diálisis se sugiere iniciar la dosis de gabapentina a 100 mg cada dos días, y la pregabalina puede ser iniciada a dosis tan bajas como 25 mg cada dos días.
Se estima que hasta un 50% de los pacientes con IRC tienen diabetes mellitus. De éstos, un tercio sufren de neuropatía diabética. Los gabapentinoides no solamente son útiles en el tratamiento de ésta, también han demostrado tener un importante rol en otros síntomas, como prurito e insomnio. A continuación se enlistan los fármacos de elección en la neuropatía diabética y sus dosis ajustadas según la función renal:
El dolor articular es otro problema frecuente en los pacientes con IRC. A menudo presentan dolor de hombros intenso sin una etiología del todo clara. Una hipótesis es que el dolor es causado por acumulación de microglobulina B2 en la articulación. En aquellos pacientes en quienes el tratamiento farmacológico no sea exitoso, una sinovectomía por artroscopía puede ser una buena opción. El depósito de microglobulina B2 también puede causar mononeuropatías, entre ellas Síndrome del Tunel del Carpo (STC), causado por una compresión extrínseca del nervio mediano, la cual frecuentemente requiere descompresión quirúrgica.
A continuación hablaremos de los diferentes analgésicos y sus implicaciones en la IRC:
Paracetamol: Es un potente analgésico y antipirético. Es el analgésico de elección en pacientes con enfermedad renal (excepto en quienes además tengan falla hepática). Su dosis máxima es de 3000 mg al día. Por lo general no requiere ajuste según la tasa de filtración glomerular (TFG), aunque algunos autores recomiendan espaciar las dosis cada 8 horas cuando la TFG es