07/09/2021
ÁCIDO ASCÓRBICO (C)
La vitamina C es esencial para nuestra salud e interviene en numerosos procesos fisiológicos. No solo estimula el funcionamiento del sistema inmunitario, sino que contribuye a la producción de colágeno y nos ayuda a absorber el hierro. A pesar de ello, nuestro cuerpo no puede producirla, por lo que debemos obtenerla de los alimentos.
Estimula la función del sistema inmunitario ya que fomenta la producción de glóbulos blancos, los cuales nos ayudan a protegernos de las infecciones. De hecho, los niveles bajos de vitamina C se han relacionado con mayores probabilidades de contraer enfermedades como la neumonía.
Además, forma parte del sistema de defensa de nuestra piel, donde ejerce una función antioxidante y contribuye a reforzar su barrera natural. Por eso, el consumo de suplementos de vitamina C duplica la velocidad de curación de las úlceras en la piel.
Tiene un gran poder antioxidante, cuando los radicales libres se acumulan en nuestro organismo producen lo que se conoce como estrés oxidativo, el cual se ha relacionado con numerosas enfermedades crónicas y degenerativas, desde el cáncer hasta los trastornos autoinmunes, la artritis reumatoide, las enfermedades cardiovasculares y aquellas neurodegenerativas.
La vitamina C no solo reduce el riesgo de padecer estas patologías, sino que algunos estudios también sugieren que puede ser un tratamiento complementario eficaz para mejorar la calidad de vida o la supervivencia de quienes padecen enfermedades graves o crónicas como el cáncer y la diabetes.
La hipertensión es un factor de riesgo para la aparición de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, la vitamina C puede reducir la presión arterial, tanto en los hipertensos como en las personas normotensas.
Un estudio realizado en la Escuela de Medicina Johns Hopkins reveló que los suplementos de vitamina C reducen la presión arterial sistólica (el valor superior) en 4,9 mmHg y la presión arterial diastólica en 1,7 mmHg en las personas hipertensas. Es probable que ese efecto beneficioso se deba a que la vitamina C relaja los vasos sanguíneos que transportan sangre desde el corazón, lo que contribuye a reducir los niveles de presión