29/05/2026
A veces, una de las decisiones más difíciles en medicina no es elegir qué tratamiento iniciar, sino reconocer cuándo un tratamiento ha dejado de beneficiar a la persona que amamos.
Esta historia refleja una situación que vivimos con frecuencia en cuidados paliativos: familias que, desde el amor, deciden evitar más sufrimiento; y otras que, desde el mismo amor, sienten que “ya no se está haciendo nada”.
Adecuar el esfuerzo terapéutico no significa abandonar. Significa cambiar el objetivo: de intentar prolongar la vida a toda costa, a procurar que el tiempo que queda transcurra con la mayor comodidad, dignidad y tranquilidad posible.
Porque aliviar el dolor, la falta de aire, la agitación y el sufrimiento también es medicina. Y también es cuidar. ❤️