16/03/2021
EVITA DAÑAR TUS EMOCIONES
Si ya de por sí es una labor titánica controlar y saber gestionar nuestras propias emociones todos los días, imaginen la carga tan grande que implica desgastarnos emocionalmente ante situaciones o personas que nos hacen sentir que requieren de nosotros para estar bien.
Peor aún resulta que nuestras emociones estén desgastándose por un sentimiento de “obligación” o “culpa” con respecto a otros, lo que estaría hablándonos de que el problema emocional es nuestro.
Cualquier situación o persona que nos “hagan sentir” una emoción de:
- Es que sin mí no puede…
- Es que si yo no arreglo nadie puede…
- Es que si yo no voy él o ella no irán o no lo harán…
- Es que sin mí no sabe cómo…
- Es que sin mi ayuda terminará mal…
- Es que él o ella sólo cuenta conmigo…
- Es que sin mi consejo no saldrá bien…
- Es que, es que, es que…
- Etc.
Todo lo anterior es “desgaste emocional” y en la gran mayoría de las ocasiones lo maquillaremos de “amor”, “compasión”, “gratitud”, precisamente para sentirnos “mejor”.
Por supuesto, todo gracias a nuestras creencias, a nuestro interés por ser aceptados, a nuestra intención de ser amados, etc.
Las siguientes circunstancias, provocan un sin sentido, desgaste emocional en ti, y pueden poco llevarte a enfermar sin apenas darte cuenta:
1. AYUDAR A ALGUIEN QUE NO TE PIDIÓ AYUDA
El más común de los desgastes emocionales. Nos asumimos responsables del bienestar del “otro” antes que en nosotros (creemos que eso nos hace mejores personas claro).
Si conocemos a alguien enfermo, somos nosotros los que queremos sanarlo, cuidarlo, conseguirle tratamiento, medicinas, ayuda, etc.
Si conocemos a alguien que no tiene trabajo, inmediatamente llamamos a nuestros contactos, recomendamos gente, buscamos oportunidades.
Y como estas, muchas más posibilidades.
Tengan en claro, que son situaciones en las que la otra persona NO PIDIÓ AYUDA.
Cuando la otra persona sí expresa su interés en tu ayuda o consejo, sentirás bienestar al ayudarlo o ayudarla.
Si por ayudar a alguien que no te lo pidió tú estás presionado, nervioso, angustiado y hasta con miedo de que “sin tu ayuda” no pueda salir adelante, ya está mal.
2. OFRECERTE A RESOLVER EL O LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS
Historia muy parecida a la anterior pero aquí das un paso adelante o levantas la mano para decirle a los demás: “Yo ayudaré a esta persona, vean” (Porque yo tengo el conocimiento, porque yo tengo el dinero, porque yo tengo los contactos necesarios, porque yo conozco a alguien, porque yo tengo tiempo, etc).
Casi siempre de situaciones en las que internamente buscas reconocimiento, buscas que “los demás”, te lo agradezcan (aunque digas en voz alta que no es así).
Recuerda, no ofrezcas ayuda a menos que te la pidan o bien puedes decir a la persona en problemas algo como: “Si lo deseas y aceptas, tal vez yo pudiera ayudarte” y ya dependerá de lo que él o ella diga. Pero no hay obligación o culpa o emociones contradictorias. No hay compromiso, harás lo que puedas siempre y cuando la persona en problemas te lo solicite o acepte tu cooperación, pero la responsabilidad de resolver todo no está en ti.
3. HACER PROMESAS Y NO CUMPLIRLAS
Es común escuchar promesas por parte de otras personas, pero con el paso de los años, pareciera haberse desvirtuado su valor emocional. Cuando alguna persona recibe una promesa es tal la paz emocional que siente en su corazón, que puede seguir adelante viviendo su vida plenamente porque se sabe “acompañado”, “apoyado”, “comprendido”. Sabe que le han prometido algo, pero no vive para cobrar la promesa, sabe que llegará y sigue adelante…es una especie de “esperanza” la promesa.
El problema está en tú hayas prometido algo que de antemano sabes que no cumplirás, porque ahí ya hay una intención oculta de engaño y aunque no lo creas, tu subconsciente sabe que has hecho mal.
Las promesas pueden tener una gran variedad:
- Te prometo amarte el resto de mi vida
- Te prometo hijo que la próxima vez sí te compro ese juguete
- Te prometo hijo que ese auto será tuyo
- Te prometo mi amor que yo no te engañé
- Te prometo papá que no lo vuelvo a hacer
- Si no te bajas de ahí, te prometo que te voy a dar una buena tunda
Y ni la amé toda la vida, ni le compré el juguete, no le di el auto, sí la o lo engañé, sí lo volví a hacer, y nunca le di la tunda.
De todos estos ejemplos, las promesas a los “niños y adolescentes” son las más dañinas, porque así sea un juguete o una tunda deberás cumplirlas para mantener tu autoridad, la confianza de tus hijos en ti y la buena comunicación entre ambos.
Si ya como adulto piensas romper una promesa, lo mejor es decir algo como: “Recuerdas que prometí amarte toda la vida, pues mis emociones han cambiado y…”
“Recuerdas hijo que te prometí el auto, pues viendo tu actuación y comportamiento, creo que no sería correcto cumplirte dicha promesa porque…”
O qué tal esas promesas románticas que “detienen” la vida de otros:
- Te prometo hijo que regresaré
- Te prometo mi amor que vendré por ti para casarnos
- Te prometo papá que cuando logre ser rico regresaré y te compraré una casa…
Esas promesas te enferman y enferman a los demás, porque es como si el tiempo se aplazara para quien recibe la promesa y como si el tiempo te presionara a ti “prometedor” para “tener que cumplir…
Evita hacer promesas…
4. ILUSIONARTE CON PROYECTOS NO CONCRETOS
Es común que en la vida se tengan ilusiones y sueños que nos motivan incluso a levantarnos por la mañana cada mañana pero sin duda toda ilusión o sueño puede convertirse en realidad si nuestro enfoque es concreto. Cuando tenemos claros todos los pasos a seguir o el camino a continuar.
Un niño se propone divertirse esta tarde y lo logra fácilmente, así sea jugando con pedazos de madera o con una pelota. Su plan era divertirse, punto y sabe hacerlo.
Conforme vamos creciendo, nos vamos llenando de ilusiones pero creemos que simplemente sucederán con sólo desearlas.
Si yo tengo el proyecto o el plan de ser traductor de idiomas, lo ideal sería comenzar a estudiar idiomas en mis ratos libres, a comenzar a buscar qué opciones de trabajo puede tener un traductor, busco, pregunto, aprendo, leo, me preparo.
Si yo quiero poner un negocio de belleza, pues lo mínimo que puedo hacer es conocer el medio, los productos, las variantes, las opciones. Intento prepararme, tomar cursos, capacitaciones, comienzo a ahorrar para la renta de un local, para instrumentales y material. Leo, busco, investigo…
Pero…qué tal esas personas que son empleados de cualquier tipo de negocio o empresa, no ahorran, no leen, no investigan, luego del trabajo se pasan a un bar tal vez por unas horas y continúan esa rutina por años, pero siempre están diciendo cosas como: “Cuando yo ponga mi restaurante…”, “Cuando yo construya mi casa”…
Proyectos no concretos, proyectos que requieren de un camino previo del cual están completamente alejados.
Proyectos no concretos que les impiden confrontar su realidad emocional y más parecían una táctica para evadir sus miedos.
Cuando hables de tus proyectos, asegúrate de que el camino que ya llevas, vaya hacia allá. Asegúrate de que todo aquello que haces está sumando a tu meta. Tus estudios, tu trabajo, tu economía…todo!
Esto no significa que en un momento dado puedas cambiar de proyecto. Nos referimos a aquellos proyectos de los que haces alarde pero no tienen una lógica para tu realidad presente.
Esto te provocará menos angustia emocional, menos estrés, menos desesperación, menos hartazgo.
Tienes un proyecto concreto a conseguir? Adelante!
5. PERMITIR QUE ROBEN TU PAZ
¿Eres de los que se siente obligado a “responder” a cualquier comentario, crítica, ofensa, ataque, interrupción bajo el pretexto de que debes opinar, juzgar, contestar, defenderte, etc.?
Que el otro auto toque la bocina, que alguien te grite, que tu amigo reclame, que tu mejor amiga te platique sus problemas, que tu hermano tenga dificultades…lo que sea y quién sea.
Cuando hablamos de paz no imagines que estás en la punta de la montaña meditando. Imagina un día normal en el que haces lo que te gusta hacer, a tu tiempo, a tu manera, como siempre y llega alguien a involucrarte en un problema de otros, o a quererte incluir en una discusión de otros.
Eso es “robarte tu paz”.
Estar aparentemente “disponible” para todo el mundo y a la hora que sea…
Cuando alguien interrumpe tu sueño, tu descanso, tus horarios de comida, tu rutina con tus hijos, tu mañana…
Tú no estás para “los demás” cuando de tus prioridades se trata, tenlo claro.
No te enganches con comentarios, no te involucres en conflictos ajenos, no opines de lo que no sabes, no discutas con personas que ni conoces, no des explicaciones…no permitas la entrada a nada ni nadie que venga a quitarte esa tranquilidad que disfrutas ahora…
6. OLVIDAR TUS CONVICCIONES PARA AGRADAR
Ninguna persona, ninguna circunstancia tiene la fuerza para alejarte de lo que para ti es correcto, jamás.
Muchas veces, el “querer pertenecer” provoca que dejemos de lado lo que realmente somos y lo que realidad creemos.
Por agradar a los demás, en ocasiones dejamos de ser nosotros mismos, comenzamos con vicios y adicciones, comenzamos a gastar lo que no tenemos, comenzamos a romper con nuestras agradables costumbres.
Y el querer agradar a los demás muchas veces nos obliga a alejarnos de principios todavía más importantes, nos puede orillar a cometer crímenes, a lastimar personas queridas, a alejarnos de aquello que hasta ayer era el centro de nuestra vida.
En la vida no puedes permitirte dejar de ser tú para agradar a nadie, ni a un jefe, ni a una pareja, ni a tus supuestos amigos, a nadie.
No tienes por qué cambiar tu forma de vestir o de hablar, tus rutinas de sueño o de estudio, tu alimentación o actividades.
Si tu convicción es terminar una carrera…pero quieres pertenecer al grupo de los “rebeldes” del colegio, no vas a dejar de lado tus estudios con tal de que te acepten, te estarías olvidando de tus convicciones.
Si tú crees que primero están tu esposa y tus hijos no vas alejarte de eso los domingos, sólo por pertenecer al grupo de los solteros que juega futbol todos los fines de semana porque no tienen compromiso.
Y qué tal si tus “nuevas” amigas son las reinas del centro comercial y tienen hasta el top “la tarjeta de papi” y como tú quieres pertenecer y como tu papá no tiene esas cantidades de dinero para gastar, comienzas a robar para poder comprar al mismo ritmo de ellas y que te acepten.
Situaciones pueden ser muchas claro…pero no se trata de pertenecer y de agradar sacrificando aquello que eres o aquello en lo que en realidad crees. Es un desgaste emocional infinito.
7. NEGARSE A SOLTAR
Así como cuando vas creciendo vas dejando de usar tus zapatos o tu ropa porque “ya no te quedan”, así hay personas y circunstancias en la vida que al día de hoy, ya no van contigo.
Amistades que se fueron apagando porque pasó sus momento, amores que se fueron extinguiendo porque sólo eran enseñanzas del momento, escuelas, amigos, objetos…
Entiende que en cada etapa de tu vida, habrán a tu alrededor determinadas personas, cosas y eventos, que deberás disfrutar para tu crecimiento personal y emocional.
Aceptar que las relaciones se terminan, que los zapatos se gastan, que la ropa ya no nos queda, que aquel objeto ya no lo usamos, que aquel libro ya lo leímos, que aquella mascota debió partir es parte del camino.
No se trata de soltar todo y a todos cada cierto tiempo, sino de aprender a reconocer cuando algo que nos negamos a dejar ir nos hace daño.
Podemos conservar ese vestido de nuestra adolescencia porque lo seguimos usando y nos sigue quedando fabuloso, sí!
Pero qué tal esa ex pareja que nos rompió el corazón hace varios años y ahora luego de aquello nos busca y nos dice que “no nos ha olvidado”, pero que está casada, y que si la esperamos unos meses más o años, podrá volver a hacernos felices…
Cosas, personas, recuerdos, pensamientos…
Estamos acostumbrados a “no soltar”, y eso nos lastima día con día.
Pareciera envolvernos en una esfera de “pausa”, que nos impide continuar con nuestra vida.
Relaciones que no se lograron, que terminaron mal, muertes inesperadas, pérdidas de amigos, mascotas, objetos…
Y así como los zapatos de nuestra infancia que dejamos de usar porque ya no nos quedaban, porque ya nos lastimaban, y así como nos vimos “obligados” a utilizar un nuevo par al que tal vez nos costó trabajo adaptarnos, así debemos seguir avanzando, porque aquello, nos sigue lastimando y seguirá lastimando, mientras no lo dejemos ir.
Así como lo hemos visto, existen muchos pequeños elementos en nuestro día a día que pueden alterar nuestra salud emocional.
Enojos, rencores, tristezas, frustraciones, equivocaciones…pero siempre estará en nosotros decidir si permitimos que nos afecte o superamos favorablemente.
Desde que comenzamos a tomar consciencia de nuestra vida es y será la consecuencia de nuestras pequeñas o grandes decisiones, estaremos obligados a hacernos felices a nosotros mismos. A disfrutar o a sufrir con las consecuencias de cada paso que damos.
Sé congruente, siempre haz lo correcto para ti y sigue adelante avanzando y con una muy buena salud, consecuencia de tu paz interior y de tu equilibrio.
Así las cosas…
Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco