28/09/2017
¿Qué es?
El pie bot es una de las anomalías musculoesqueléticas más frecuentes en el recién nacido: se presenta en uno de cada 1.000 niños nacidos vivos, con un predominio en varones. En la mitad de los casos, esta deformidad se manifiesta en ambos pies, pero puede presentarse sólo en uno de ellos.
¿Por qué se produce?
La causa que origina esta enfermedad es aún desconocida. Se cree que estarían involucrados diversos factores genéticos, histológicos, vasculares y musculares.
¿Cómo se presenta?
En la mayoría de los casos, el pie bot suele presentarse como una deformidad única, llamada pie bot idiopático, mientras que un porcentaje cercano al 20% puede encontrarse asociado a otras deformidades congénitas o síndromes genéticos. Esta anomalía se manifiesta como un pie con alteraciones en su aspecto (“torcido” hacia adentro) y, en general, el pie afectado es más pequeño y la pantorrilla más delgada.
¿Cómo se trata?
El objetivo del tratamiento para el pie bot es reducir o eliminar todos los componentes de la deformidad, permitiendo al paciente tener un pie plantígrado, funcional, flexible, sin dolor y que le permita utilizar un calzado regular.
En los últimos años, el tratamiento ha cambiado de forma drástica. Históricamente, el pie bot ha sido tratado a través de extensas cirugías que solían dejar como resultado un pie rígido, débil y doloroso. Desde hace más de una década, el método desarrollado por el Dr. Ignacio Ponseti en Estados Unidos se convirtió en el tratamiento de elección.
Se trata de un método seguro, efectivo y poco agresivo que consiste en la corrección gradual del pie a través de una técnica de manipulación suave y de la aplicación de yesos, posibilitando buenos resultados funcionales a futuro.
El tratamiento se basa en el correcto conocimiento de la anatomía funcional del pie y de la respuesta biológica de los músculos, los ligamentos y los huesos a los cambios de posición obtenidos gradualmente por la manipulación. Idealmente, el tratamiento debe iniciarse entre la segunda y la tercera semana de vida del niño.
Se necesitan entre cuatro y seis yesos para corregir la deformidad, los cuales se cambian cada cinco a siete días. La mayoría de los pacientes requieren la sección del tendón de Aquiles para completar la corrección, previa colocación del último yeso. Para mantener la corrección obtenida, es necesario utilizar una férula de abducción (zapatos especiales en rotación externa unidos por una barra metálica).