01/01/2026
Cuando me juzgo, no me corrijo… me achico.
Es como ponerme una lupa encima solo para buscar defectos, y de paso me quito permiso de intentar, de disfrutar y hasta de recibir.
El juicio se siente como control, pero en realidad es ¡castigo! me drena la energía, me baja la confianza y me deja en pausa, esperando ser “perfecta” para moverme.
Y lo más heavy: mientras más me juzgo, menos me escucho. Me desconecto de mí… y ahí es cuando todo se vuelve más difícil de lo que era.
La próxima vez que te caches juzgándote, pausa 10 segundos y di en voz alta: “No necesito juzgarme para mejorar. Hoy elijo acompañarme.”
Respira profundo 3 veces y haz una acción chiquita que te acerque a lo que quieres (mandar el mensaje, grabar el reel, ir al gym, lo que sea).
Esa es la forma de cortarlo: acción + amabilidad 🎯
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