28/08/2026
Cuenta una de las tradiciones Latinoamérica más lindas que en la cultura wixárika, el dios Kauyumari tejió un ojo de colores para poder ver lo que estaba dentro de la tierra y más allá de las nubes.
Hoy, bajo la energía de la luna llena, aguardando el eclipse, tejimos el nuestro. Cada color es un pedido: el verde para volver a brotar, el rojo para encender la voluntad, el rosa para tratarnos con dulzura.
El ojo de Dios se entrega tradicionalmente a los niños, para que estén protegidos. Hoy se los regalamos a nuestro niño y niña interior. Nosotros se lo entregamos con mucho amor a la parte más pequeña de cada uno, la que nunca dejó de estar dentro.
Que nada quede sin ser mirado.
Mi Espacio Chen — Resistencia / Barranqueras
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