26/08/2026
El invierno cambia lo que comemos. Y eso le llega directo a la microbiota.
En los meses fríos tendemos a comer menos frutas y verduras frescas, más harinas, más ultraprocesados para reconfortarnos, y casi nada de fermentados. Es completamente humano. Pero la microbiota lo registra.
La diversidad bacteriana del intestino depende en gran medida de la variedad de lo que comemos. Cuando esa variedad cae, la microbiota se empobrece. Y una microbiota empobrecida se asocia con más inflamación, peor digestión y menor respuesta inmune, justo en la época del año en que más la necesitamos.
No hace falta hacer cambios enormes. Agregar una porción de legumbres a los guisos que ya cocinás, sumar un yogur natural, incorporar alguna verdura de estación. El cuerpo no pide perfección, pide variedad.
El invierno no tiene por qué ser el peor momento para tu intestino.
¿Cómo cambia tu alimentación en los meses fríos?
✍🏼 Dr. Luis Caro