03/01/2026
Hoy me topé con este versículo en redes y sentí que ya lo ponía en práctica desde hace años para establecer límites sanos.
Tito 3:10 :
“Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo.”
(Pablo instruye a Tito a cuidar la salud espiritual de la comunidad. El énfasis está en corregir con paciencia primero, y solo apartarse cuando la persona persiste en generar divisiones.)
Dice, en síntesis, que primero se habla, se advierte, se intenta… y que cuando la división o el daño persiste, también es válido poner un límite y correrse.
Al leerlo, me reconocí.
Hace tiempo que practico algo muy simple:
si algo pasa una vez, lo observo;
si pasa dos veces, lo hablo;
a la tercera, digo hasta acá.
No desde el enojo ni el castigo, sino desde el cuidado.
Esta forma de vincularme me ha funcionado en amistades, en lo laboral y, sobre todo, en la crianza.
Con Adrián fue tan claro y tan respetuoso el proceso, que hoy casi no necesito marcar límites: hay comprensión, diálogo y confianza.
Para mí, este versículo no habla de excluir, sino de ordenar la energía del vínculo.
Habla de no quedarse eternamente explicando lo que ya fue dicho, ni sosteniendo dinámicas que desgastan.
Poner límites también es amor.
Y muchas veces, es la forma más honesta de cuidar el lazo… y cuidarnos.
✨¿Cómo te llevás vos con el poner límites en tus vínculos?
✨ ¿Sos de hablar, repetir… o te cuesta llegar a decir “hasta acá”?
✨ ¿En qué vínculo sentís que hoy te está pidiendo un límite más claro?
Vale Velázquez
Facilitadora de herramientas de sanación
113417 0082
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