03/06/2026
En este Ni Una Menos, siento importante abrir una conversación que muchas veces queda pendiente dentro de los espacios de autoconocimiento, espiritualidad, terapia y medicina ancestral.
Porque el patriarcado no desaparece solo por entrar en estos ambietos.
Las relaciones de poder no desaparecen porque hablemos de conciencia.
Las desigualdades no desaparecen porque nombremos el amor.
Y las violencias no desaparecen porque las llamemos aprendizajes.
A veces, en nombre de la evolución espiritual, se pide obediencia.
Se invalida el dolor.
Se relativizan límites.
Se silencian denuncias.
Y se protege a quienes ocupan lugares de autoridad.
Por eso la perspectiva de género no es algo ajeno a estos espacios. Es una herramienta necesaria para preguntarnos cómo circula el poder, quiénes son escuchadxs, quiénes ocupan los lugares de referencia y qué prácticas estamos legitimando.
Las medicinas ancestrales, las terapias y los caminos espirituales pueden ser profundamente transformadores. Pero ninguna práctica está exenta de reproducir las lógicas de la cultura en la que vivimos.
Quizás una parte de la transformación colectiva también consista en animarnos a mirar aquello que sucede dentro de nuestras propias prácticas.
Nombrar una violencia no es atacar una medicina.
Cuestionar una autoridad no es faltar el respeto a un linaje o una tradición.
A veces, es justamente una forma de cuidado y de cuidarnos
Ni Una Menos.
También en los espacios donde buscamos conciencia, sentido y transformación.
Por Agostina,
Por Dulce,
Por todas💜💜💜