03/09/2020
Decir NO
Decir NO muchas veces es difícil. Y más cuando estamos comprometidxs, con una persona, con una situación, con un acuerdo, con un contrato, o con lo que fuese que sintamos tal compromiso. Por supuesto que comprometernos está bueno, pero el primer compromiso es con vos mismx. Si decir que sí, aceptar, consentir, implica decirte que no a vos mismx, negarte, olvidarte o renunciarte entonces no lo va a valer. Y más aún, luego vendrán otras cuestiones aparejadas: enojo, reproche, molestia, resentimiento, revancha, etc. etc. Porque ese NO que te dijiste a vos mismx para decirle que SÍ a otrx no es gratuito.
El NO si bien es breve, 'cortito y al pie', diríamos, puede tener matices: "No, gracias", "Mejor hoy no", "Ahora no, pero luego quizás", "En este momento no tengo ganas", "Quisiera pero no puedo". También están los NO más definitivos "No quiero", "No me lo merezco", "No es no", o el más firme y fundamental de todos "No y punto".
Mi experiencia personal con el NO surgió a partir de que empecé mi Terapia Floral hace muchos años ya, y en un momento del proceso mi terapeuta me recetó Centaury, una flor de Bach que, según ella, "era para aprender a decir que no". Fue maravillosa la sensación de poder personal que sentía cada vez que me daba cuenta de que la respuesta era NO y acto seguido podía pronunciarlo. Sin culpa, sin duda, sin vacilación. La respuesta era NO, con lo cual yo sentía que tenía que expresarlo. Me sentí libre, me sentí fuerte, me sentí seguro, me sentí. No sólo por poder decir que no, sino por descubrir que se podía y que muchas veces incluso, no pasaba nada con eso. Yo había sido el cautivo y mi propio secuestrador, al mismo tiempo. Yo me había acostumbrado a decir que sí siempre, por temor, por miedo, por el otro, por lo que sucediera, por, por, por...
Centaury, esa pequeña flor me enseña, por un lado a respetarme, a respetar mis límites y a poder expresarlos con los demás, y por el otro, a no someterme a mí mismo a lo que en realidad NO quiero.
Ignacio 🙋🏻♂️🌷
Terapeuta Floral