15/05/2019
“No importa si es hombre o mujer, lo importante es que venga sano... que venga completito y con sus facultades mentales bien”
“Deseo lo mejor para tu bebé. Nos importa que esté completo, que no le falte o sobre algo, que sepamos ubicar dónde están sus dedos, sus manos, sus brazos, sus piernas, sus genitales. Que tenga movimientos coordinados, que vea, escuche y hable. Que siga instrucciones y que su conducta no incomode. Que su rostro sea agradable. Que no cuente con trastornos cromosómicos. Que en un futuro vaya a una escuela normal, encuentre un trabajo, tome sus decisiones y forme una familia”.
"La frase representa un genuino deseo por el bien nacer; no obstante, es difícil estar de acuerdo con la idea de que ese “deseo” es instintivo o auténtico. Hemos aprendido a desear en el marco de las economías afectivas heterocissexistas y capacitistas, en las cuales ciertas formas de vida se entienden como objetos de decepción y figuras del fracaso
Yo tengo una hija con síndrome de Down y sin duda, la frase me interpela y me hace preguntarme cómo es que la ficción del cuerpo sano/capaz es constitutiva de las formas de vida que se desean... Los “buenos deseos” físicos y neurológicos para el bebé que no ha nacido condensan una expectativa socialmente configurada por criterios históricos. Es decir, no es una frase neutral: es un optimismo estructurante del orden deseable, un vínculo sutil con los significados hegemónicamente establecidos. Es, diría yo, acto primario que otorga “valía” a ciertas formas de vida privando a otras de esa misma posibilidad"
Jhonatthan Maldonado, "Los fracasos de la discapacidad: Desear hijos sanos", para Nexos
Miembro investigador del Grupo de Trabajo en Estudios Críticos de Discapacidad del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y miembro estudiante de la Red Temática de Estudios Transdisciplinarios del Cuerpo y las Corporalidades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
Algunas inquietudes sobre lo que el autor llama una sociabilidad de afectos que privilegia el cuerpo íntegramente productivo como la figura válida y el capital deseable en las vidas por venir, su relación con la paternidad y las tensiones con los discursos pro vida.