12/03/2026
El paso a primer grado… un GRAN cambio para un niño.
Un niño que hasta hace poco estaba estimulado para crear, imaginar, bailar, explorar, que aprendía moviéndose, jugando, inventando mundos. De repente, se encuentra sentado en un banco, con reglas nuevas, tiempos más rígidos y muchas cosas que antes eran naturales —como correr o jugar libremente— que ahora parecen no tener lugar. No es raro que aparezcan frases como: “Extraño lo que hacíamos antes.” “No nos dejan correr.” “No sabemos qué hacer porque nos dicen que no a todo.”
Hoy mi hijo me contó: “Ya no nos dejaron jugar en la casita… dijeron que eso es para los chiquitos. Tampoco podemos correr en el recreo.” Y me quedé pensando cuánto duelo silencioso puede haber en ese pasaje.
Para muchos niños, el ingreso a primaria no es solo un paso académico. Es también un cambio profundo en la forma de habitar la escuela. Por eso, pensar cómo amortiguar ese cambio puede ser muy importante. Dar tiempo. Escuchar. Validar lo que sienten. Y también recordar que el juego, el movimiento y la imaginación no son lo opuesto al aprendizaje: son parte de él.
Tal vez también sea necesario pensar en formas de juego con movimiento pero con cierta estructura en los recreos: una rayuela dibujada en el piso, el elástico, un tatetí gigante … pequeñas propuestas que permiten moverse, encontrarse y seguir jugando, incluso dentro de nuevas reglas.
Cuando un niño se siente comprendido y acompañado en esta transición, es mucho más fácil que pueda abrirse a lo nuevo sin sentir que perdió todo lo que amaba de lo anterior.
Quizás el desafío no sea solo que los niños se adapten a la escuela… sino que la escuela también pueda seguir haciendo lugar a la infancia 🤍
- Centro Terapéutico SonRisas - 🙂