06/08/2026
Las fotos también cuentan historias.
Hay fotos que guardamos para recordar.
Y hay otras que guardan la parte de la historia que casi nunca contamos.
Yo también tengo las de piel con piel. Las de los bebés al pecho. Las de las miradas que todavía hoy me emocionan.
Pero la imagen que más habla de mí última experiencia de lactancia es ésta.
Un extractor.
Un colector.
Una medicación indicada para mí situación.
Fue una experiencia muy distinta a la que había vivido años antes. Y eso me recordó que cada lactancia es única.
Durante meses, esta también fue la imagen de mí lactancia.
Pero esa foto no cuenta toda la historia.
Detrás de esos objetos había mucho más.
Dos bebés
Un deseo inmenso.
Mucho amor.
Una red que nos sostuvo.
Y una historia de lactancia tan única como cualquier otra.
Detrás de cada toma hubo horas de extracción, piezas para lavar, dudas, cansancio y una enorme red de profesionales que sostuvieron nuestro camino.
Esta no es una receta.
No es un modelo.
Es, simplemente, mí historia.
Y por eso, en esta Semana Mundial de la Lactancia Materna, quiero compartir algo que considero fundamental.
No todas las lactancias son iguales. No todas necesitan lo mismo. Y todas merecen ser escuchadas, respetadas y acompañadas.
Porque ninguna lactancia debería medirse por cantidad de leche, sino por la historia que hay detrás de cada familia.
No todas las historias de lactancia terminan igual. Pero todas merecen ser contadas con respeto. 🤍
Materna