02/03/2026
Se acerca la luna llena de mañana y con ella un momento muy especial dentro del proceso de desparasitacion
La luna llena marca culminación, expansión, máxima luz. Lo que estaba oculto se vuelve visible, lo que estaba gestándose internamente pide salir. En la desparasitación esto no es solo simbólico: el cuerpo está más movilizado, los líquidos se activan, el sistema nervioso está más sensible y todo lo que viene siendo removido encuentra un punto de expresión.
La purga con plantas en este momento tiene un sentido profundo. Es una acción para ayudar a expulsar lo que ya fue debilitado durante el proceso. Las plantas purgantes tienen dirección: empujan hacia afuera, estimulan el movimiento intestinal, arrastran lo que no pertenece. Pero no trabajan solas; trabajan en sintonía con el ritmo del cuerpo y con el ciclo lunar.
En muchas tradiciones se observa que en luna llena hay mayor actividad parasitaria. Es un momento de expansión también para esos organismos. Al estar más activos, se vuelven más vulnerables. La purga entonces aprovecha ese pico de movimiento para facilitar la liberación.
Y más allá de lo físico, el simbolismo es potente. Purgar en luna llena es un acto de cierre. Es decirle al cuerpo: lo que no es mío, se va. Lo que me drena, se suelta. Es limpiar no solo materia, sino también memorias, emociones densas, patrones que ya cumplieron su ciclo. La luna ilumina, y lo iluminado puede ser transformado.
La purga no es el proceso completo, es un punto dentro del camino. Es la exhalación después de haber preparado el terreno. Es permitir que el organismo recupere orden y que la energía vital circule con más claridad.