12/10/2026
En muchos lugares del mundo, ser niña significa tener más posibilidades de sufrir violencia sexual, abandonar la escuela, asumir responsabilidades domésticas desde pequeñas, vivir matrimonios forzados o embarazos no intencionales.
Pero no necesitamos mirar tan lejos para reconocer desigualdades.
También están presentes en nuestra vida cotidiana, a veces de maneras tan naturalizadas que casi no las advertimos
✅️Cuando esperamos que las niñas sean más obedientes, tranquilas y responsables.
✅️Cuando les asignamos tareas de cuidado porque «son cosas de mujeres».
✅️Cuando valoramos más su apariencia que sus capacidades.
✅️Cuando les enseñamos a agradar antes que a expresar lo que sienten, necesitan o desean.
✅️Cuando limitamos sus juegos, sus intereses o sus sueños porque «eso es de varones».
✅️Y también cuando no escuchamos sus palabras, minimizamos sus incomodidades o no respetamos sus decisiones sobre su propio cuerpo.
Las desigualdades de género no comienzan en la adultez. Muchas se construyen desde la infancia.
Por eso, el Día Internacional de la Niña no pretende otorgar privilegios ni restar importancia a los derechos de los varones.
Busca visibilizar desigualdades que todavía existen y que tenemos la responsabilidad de modificar.
Como familias, docentes, profesionales de la salud y sociedad, tenemos mucho por hacer.
Educar niñas libres, seguras, respetadas, capaces de decir NO, de elegir, de equivocarse, de aprender y de imaginar cualquier futuro posible.
💜 Porque ninguna niña debería crecer sintiendo que, por ser mujer, hay cosas que no puede hacer, lugares que no puede ocupar o sueños que no puede alcanzar.
Y porque la igualdad no se declama solamente: se enseña, se transmite y se practica todos los días.