28/05/2026
Te cuento algo…
Durante muchos años pensé que no tenía fuerza en los brazos, de hecho los test en el colegio no los pasaba. Me sentía fuerte de piernas, pero no así de brazos. Estaba como mal diseñado, y era bastante frustrante, sobre todo a esa edad.
Con el tiempo aprendí, no me faltaba fuerza, solo que no sabía cómo usarla. No sabía transferir fuerzas, desde mis pies a mis manos o a la inversa, desde el centro de mi cuerpo o tronco hacia las extremidades. No sabía coordinar mi capacidad de generar fuerza. Los músculos sanos y el sistema nervioso bastante bien, pero no existía buena comunicación entre ellos, vivía mi cuerpo por partes, fragmentado, no sabía utilizarlo como un sistema.
De hecho iba al gim, pero en esa época se trabajaba por partes, imagínate mis sensaciones el día que la rutina decía: hoy toca brazos. Chau.
Ahora de grande, o de viejo como dicen mis hijos, aprendí. Siento que puedo hacer con mis brazos lo que quiero, o lo que necesito, para ir al gim, trabajar, tenis, o levantar una valija bien pesada…
Hoy me siento más fuerte que a los 20, o en mi adolescencia, donde quizás tenía fuerza, pero no había aprendido a usarla.
Siempre es un buen momento para mejorar, y de viejo también, porque tenés más experiencia y sobre todo porque ya sabes lo que te gusta o te hace bien.
Te cuento esto, porque en mi experiencia, que pasé el tiempo no significa que tengas que estar mal o peor, al contrario, en la kinefilaxia hemos desarrollado infinitas formas de que sigas aprendiendo movimientos para tu longevidad.
“NO TE DEJES PARA DESPUÉS”.
Dieguez.