06/03/2025
Ser bruja y mujer medicina, no significa que no tengamos una vida cotidiana. Las brujas vivimos el día a día, con sus altas y sus bajas somos madres, hijas, compañeras, trabajadoras, sanadoras. Pagamos cuentas, llevamos a nuestros hijos a la escuela, enfrentamos nuestras propias sombras, lloramos, nos caemos y seguimos un camino de sanación constante, tomando terapias, temazcales, prácticas que nos llevan a la calma del caos cotidiano.
Cuando alguien nos busca para un trabajo espiritual, lo hacemos con entrega y respeto. Pero no somos máquinas que solo cumplen deseos al instante. Cada trabajo lleva su tiempo, su energía, su preparación, pueden ser días, meses, años. Y a veces, en medio de todo eso, también estamos sanándonos a nosotras mismas, liberándonos de nuestros propios miedos, enfrentando nuestras propias pruebas, llevado un proceso de sanacion interna.
Por eso pedimos empatía y paciencia. No es que no queramos ayudar, es que damos lo mejor de nosotras mientras equilibramos muchas otras responsabilidades. Y en lugar de apoyarnos, muchas veces nos encontramos con la desesperación y los juicios de quienes, en su impaciencia, se ponen el pie a sí mismos así que un trabajo que tendría resultados en días se posterga en meses o años.
Si acuden a nosotras, por favor confíen en el proceso. Porque incluso en medio de nuestras propias batallas, hacemos el espacio para atenderles, para guiarlos, para brindarles lo que necesitan. Ser brujas no nos hace inmunes a la vida, nos hace humanas con un camino diferente. Y en ese camino, el respeto mutuo, la empatía y la paciencia son la clave para que la magia realmente suceda, si acudes con una bruja lleva tres kilos de paciencia, tranquilidad y confianza de que tu trabajo estará bien hecho!
Y ojo no juegues con una bruja porque el que se lleva se aguanta, por muy amable que sea tu bruja, recuerda que tiene un lado oscuro y unos guardianes que no Ser bruja y mujer medicina, no significa que no tengamos una vida cotidiana. Las brujas vivimos el día a día, con sus altas y sus bajas somos madres, hijas, compañeras, trabajadoras, sanadoras. Pagamos cuentas, llevamos a nuestros hijos a la escuela, enfrentamos nuestras propias sombras, lloramos, nos caemos y seguimos un camino de sanación constante, tomando terapias, temazcales, prácticas que nos llevan a la calma del caos cotidiano.
Cuando alguien nos busca para un trabajo espiritual, lo hacemos con entrega y respeto. Pero no somos máquinas que solo cumplen deseos al instante. Cada trabajo lleva su tiempo, su energía, su preparación, pueden ser días, meses, años. Y a veces, en medio de todo eso, también estamos sanándonos a nosotras mismas, liberándonos de nuestros propios miedos, enfrentando nuestras propias pruebas, llevado un proceso de sanacion interna.
Por eso pedimos empatía y paciencia. No es que no queramos ayudar, es que damos lo mejor de nosotras mientras equilibramos muchas otras responsabilidades. Y en lugar de apoyarnos, muchas veces nos encontramos con la desesperación y los juicios de quienes, en su impaciencia, se ponen el pie a sí mismos así que un trabajo que tendría resultados en días se posterga en meses o años.
Si acuden a nosotras, por favor confíen en el proceso. Porque incluso en medio de nuestras propias batallas, hacemos el espacio para atenderles, para guiarlos, para brindarles lo que necesitan. Ser brujas no nos hace inmunes a la vida, nos hace humanas con un camino diferente. Y en ese camino, el respeto mutuo, la empatía y la paciencia son la clave para que la magia realmente suceda, si acudes con una bruja lleva tres kilos de paciencia, tranquilidad y confianza de que tu trabajo estará bien hecho!
Y ojo no juegues con una bruja porque el que se lleva se aguanta, por muy amable que sea tu bruja, recuerda que tiene un lado oscuro y unos guardianes que no duermen jamás!!!
Tomado del muro de
Gaby Sanchez
Ganeida de Celidon bruja del Bosque Mujer Medicina
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