02/06/2026
Un estudio de Tomiyama y colaboradores (2010) observó que la restricción calórica y el monitoreo constante de la alimentación podían aumentar indicadores de estrés y niveles de cortisol.
Esto no significa que planificar la alimentación sea malo.
Pero sí invita a pensar en algo:
Vivir contando calorías, sintiendo culpa al comer o estando permanentemente pendiente de la comida puede transformarse en una fuente de estrés.
Muchas personas pasan años intentando “hacer dieta” sin preguntarse cuánto desgaste mental les está generando.
Mejorar hábitos no debería sentirse como una pelea constante contra el propio cuerpo.
La salud también incluye la relación que construimos con la comida.