01/06/2026
A veces creemos que para cambiar algo que nos duele o nos incomoda necesitamos exigirnos más. Ser más estrictos. Tener más control. Como si tratarnos con dureza fuera la única forma de avanzar.
Y sin darnos cuenta, terminamos observando nuestras comidas, nuestro cuerpo o nuestras emociones con una severidad que difícilmente tendríamos con alguien que queremos.
Pero hay algo que suele pasar cuando el cambio nace desde la culpa: se vuelve difícil de sostener.
Porque vivir en estado de vigilancia constante cansa. Agota. Nos desconecta de nuestras necesidades reales y nos deja atrapados entre la exigencia y la frustración.
La comprensión propone un camino diferente.
No significa conformarse ni dejar de cuidarse. Significa hacer una pausa para preguntarnos qué hay detrás de aquello que nos genera malestar. Qué función cumple. Qué necesidad intenta expresar. Qué historia hay detrás de ese hábito que tanto queremos cambiar.
Porque detrás de cada conducta suele haber una experiencia, una emoción o una necesidad buscando ser escuchada. Y muchas veces aquello que hacemos con la comida no habla solo de hábitos, sino también de cómo estamos atravesando nuestros días, nuestros vínculos y nuestra propia historia.
A veces, más que sumar reglas, necesitamos sumar preguntas.
Más que corregirnos, necesitamos escucharnos.
Estamos empezando la segunda mitad del año. Y quizás no haga falta una nueva lista de exigencias. Quizás alcance con construir una relación un poco más amable con nuestra alimentación, con nuestra mente y con nosotros mismos.
📌 Que junio nos encuentre buscando comprensión antes que culpa 🍁🍂🧡
¿Cómo te estás hablando a vos mismo/a en este momento del año?
Nutri Cami 🙋🏻♀️