27/05/2026
En febrero hice un viaje, en el que me reencontré conmigo.
Durante muchos años mis sesiones fueron como automáticas, y siempre me quedaba con esa sensación de que se podía dar más, tenía esa necesidad de conectar un poc más con el otro.
Pero también es una realidad que no siempre estamos preparados para dejarnos sentir, porque el mundo nos está llevando muy acelerados a todas partes y termina desconectado lo esencial.
El sentir conlleva darnos espacio, darnos tiempo, y pasar esto por el cuerpo y escucharnos nos empieza a liberar .
Y en ese camino estoy hoy.
Entregando todo en cada sesión, porque es lo que tengo para dar, ayudarlos a sentirse mejor, a que salgan de mi espacio, con ganas de ir a descansar y darse un tiempo para ustedes, más allá de ayudar con cada dolencia, si conseguimos eso, mi trabajo se está concretando.
Llevo mucho tiempo buscando y en mi búsqueda entendí que esto es lo que tengo para ofrecer en este mundo, la quietud que dan mis manos.
Gracias por acompañarme en este camino.