03/03/2020
Susana Rivara de Milderman (1915-1994) fue una investigadora autodidacta pionera en el trabajo corporal en Argentina, que trabajó como reeducadora psicofísica desde el año 1950 y creadora del Sistema Milderman, siendo la Gimnasia Rítmica Expresiva uno de los cinco elementos que lo componen con base en el Yoga y la Plástica Griega.
Autobiografía de Susana Milderman
¿Cómo nací?
Por una eclosión de amor y rechazo.
¿Cómo era el medio?
Clima de amor a lo propio y defensa de lo adquirido.
¿Cómo me informaron?
Que era mujer y que tenía que aceptar lo que los demás dispusieran.
¿Cómo me informé?
Mirando y preguntándome.
¿Cómo llegué a hacer la Gimnasia Rítmica Expresiva?
Por la meditación (no confundir con rezar).
La observación personal e impersonal me llevó a descubrir la relación de mi mundo con la totalidad. Esto me facilitó la práctica del Raja Yoga.
La práctica del movimiento me llevó a descubrir al hombre humanamente.
Cuando sucede esto se siente el verdadero amor.
La práctica de la expresión me permitió descubrir la necesidad que tenemos de liberarnos y el miedo que tenemos de que esto se produzca.
La práctica del ritmo me permitió conectarme con mi mundo emocional y a través de él, descubrir los ritmos de cada pueblo, desde el nuestro. (No confundir ritmo con coreografía o compás).
El Hatha Yoga me permitió descubrir el mundo en sus distintas dimensiones, mis resonadores y mi responsabilidad en la relación entre mi personalidad y mi ego, y entre mi esencia y mi sensibilidad y cómo estaba yo ubicada en todos estos aspectos y qué relación tengo Yo personalidad con todo esto.
La Plástica Griega me permitió conocer e identificar la expansión psicofísica y tener la experiencia de lo que realmente significa un instante armónico entre el cosmos y mi todo.
La información y la comunicación telepática me permitió sacar conclusiones y me ayudó a meterme a experimentar lo que intuía.
La intuición fue mi acicate para buscar informarme permanentemente.
Tenía miedo y no quería equivocarme. El miedo a equivocarme me llevó a informarme en todo lo que podía encontrar y como no encontré muchas explicaciones, me entregué a experimentar personalmente.
Como no podía ni puedo quedarme con lo que adquiero y necesito exteriorizarlo, comencé a contar lo que me acontecía. Contando, encontré quienes se interesaron en hacer la experiencia y así pude experimentar y comprobar. Descubrí las leyes.
Por suerte encontré muchas personas a quienes les interesaba lo que hacía y hago. Desde luego que cada uno sigue la experiencia mientras lo necesita y esté en el campo de su interés.
Lo que he descubierto no es nuevo. Es tan antiguo, bueno, como el hombre… .
Susana Rivara de Milderman - en su libro: "La aspiración hacia el equilibrio entre la Ética y la Estética"