13/03/2026
Hoy les compartimos esta reflexión del gran pedagogo Francesco Tonucci, y nos encantaría saber qué piensan. 💭
Él nos dice algo revelador: el juego libre enseña experiencias vitales que la escuela no puede enseñar. Sabemos que, en el camino del autismo, la idea de "jugar solos y sin supervisión" puede generar mucha ansiedad. A veces hay riesgos, o sentimos que tenemos que estar ahí constantemente para guiar, estimular o "enseñar" a jugar. Es súper válido sentir eso. 💛
Pero hoy queremos invitarte a mirar el mensaje de Tonucci desde la lupa de la neurodiversidad. ¿Qué pasa si "juego libre" significa simplemente juego no dirigido?
Ese ratito donde dejamos de lado las exigencias terapéuticas y escolares, damos un paso atrás y los dejamos liderar.
✨ Si su forma de jugar es alinear autitos en silencio... es válido.
✨ Si es observar cómo gira la rueda de un juguete durante 10 minutos... es válido.
✨ Si es correr, saltar o hacer aleteos en el patio trasero... es válido.
En esos momentos de juego libre, a su propia manera y bajo sus propias reglas, los chicos desarrollan autonomía, regulan sus sentidos, aprenden a habitar su tiempo libre y construyen su identidad. No necesitan que les digamos cómo jugar todo el tiempo. A veces, la mejor intervención es no intervenir.
En Casa De Familia, el juego es nuestro puente principal, pero siempre recordamos que la casa debe ser ese refugio donde también haya espacio para simplemente ser. 🏡🧩
Contanos: ¿Cuál es el juego libre favorito de tu peque cuando nadie le dice qué hacer? Te leemos en los comentarios. 👇🗣️