09/03/2026
El día que le conté a mi jefe que estaba embarazada… me llamó estafadora.
Habían pasado apenas unos meses desde que había empezado a trabajar en una empresa de sistemas.
Entré con toda mi experiencia como ingeniera y coach para trabajar en el área de RRHH.
Estaba feliz.
Sentía que estaba construyendo algo.
Hasta que quedé embarazada.
Cuando lo comuniqué en la empresa, algo cambió.
Primero fue el silencio.
Después las miradas.
Y luego el maltrato.
Mi jefa —una mujer mucho más joven que yo, hija del dueño de la empresa— empezó con exigencias imposibles y críticas constantes.
Hasta que un día pasó.
Cinco minutos antes de terminar la jornada, cuando todos se estaban yendo de la oficina, el dueño me llamó a su despacho.
Con un tono suave.
Casi amable.
Pero con palabras que todavía recuerdo.
“Me enteré de tu situación.
Lo que hiciste es una estafa.
Quisiste aprovecharte de la empresa quedándote embarazada.”
Mientras él hablaba, la gente pasaba por el pasillo y pensaba que era una reunión normal.
Pero mi cuerpo sabía que no.
Sentía calor.
Miedo.
Incomodidad.
Abracé mi panza.
Crucé los brazos para proteger a mi bebé.
Intenté defenderme.
Después vinieron meses de hiperexigencias, presión y destrato.
Hasta que tomé una decisión:
no iba a sostener ese clima laboral.
Renuncié.
La empresa me ofreció seguir tres meses más, en negro y con la mitad de las horas, para terminar el proyecto en el que estaba.
Acepté.
Ese tiempo me permitió dar cursos de emprendedorismo en barrios, trabajar con cooperativas de economía social y juntar un pequeño ahorro.
Ese fue mi fondo para una licencia de maternidad… que ya no tenía.
Cuando nació Camilo, yo estaba fuera del mercado laboral formal.
Y sin saberlo, ese momento marcó el inicio de mi otro camino.
Terapeuta.
Facilitadora de Biodanza.
Doula.
Guía de círculos de mujeres.
Pero hay algo que también es verdad.
Esa experiencia me dejó una herida.
El miedo.
El rechazo.
La desvalorización.
Durante mucho tiempo me paralizó para volver a trabajar con organizaciones.
Con el tiempo entendí algo profundo:
esa herida no era solo mía.
Te cerró puertas la maternidad??