17/01/2022
Estamos en un momento de la historia donde parece que existe una obsesión por ser felices. Consume esto y serás feliz, viaja y serás feliz… pero la felicidad no se logra tan fácilmente, la felicidad depende en gran medida del sentido que cada uno de nosotros le dé a su propia vida, a su existencia.
En los últimos tiempos a nivel sociedad, hemos sustituido el sentido de la vida por sensaciones placenteras, masajes, comida, alcohol, redes sociales, todo es inmediato. Hemos perdido el concepto de proceso.
Todos estamos batallando una “pelea” en alguna esfera de nuestra vida: profesional, laboral, económico, familiar, de salud. Siempre hay algún conflicto por resolver, un área por el cual indagar, y como nos paramos frente a esas batallas, como lidiamos con aquello que nos pasa en nuestro día a día marcara para cada uno su felicidad. La felicidad es un estado subjetivo, lo que a mí me hace feliz, no necesariamente te hace feliz a vos, y lo que te hacia feliz hace un año, quizás hoy no te haga feliz.
La felicidad es quizás la capacidad que tenemos cada uno de nosotros con conectarnos con aquello bueno que nos pasa en el día a día, conectarnos con las pequeñas cosas, el sol de la mañana, el olor a café recién hecho, el viento que entra por la ventana, el maullido de mi gato, el mensaje de Whatsapp de buenos días de un ser querido.
No existen recetas mágicas, ni pasos, ni atajos. La felicidad también es una búsqueda interna, es una búsqueda del sentido de la vida. Y aquí te regalo el concepto japonés Ikigai que significa tu razón de ser, lo que amas, en lo que eres bueno, lo que te hace falta y eso por lo que ganas dinero.
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Ps. Carolina Adad (Mat.7767)
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