21/08/2026
El estado de salud de los niños no es una foto aislada; está influenciado por un millón de cosas. Un dolor o cualquier síntoma puede ser un malestar físico, pero también una manifestación psicológica o emocional que todavía no saben expresar de otra manera.
Los chicos (y nosotros también) están atravesados por su entorno. Por eso jugamos al detective y queremos saberlo todo: si va a la escuela, si le gusta, cómo hace c**a, cuántas horas usa pantallas y para qué, cómo duerme.
Si bien algunas preguntas buscan descartar patologías, la gran mayoría tienen un solo objetivo: entender y conocer el ámbito donde se desarrolla la vida natural de tu hijo. Preguntamos el dónde, cuándo, por qué y para qué.
Además, en mi consultorio pasa algo clave: me gusta que las preguntas me las responda mi paciente si es su deseo.
¿Por qué? Porque ayuda a desarrollar su autonomía progresiva y, al mismo tiempo, hace que los chicos tomen conciencia de todo lo que ya saben sobre su propio cuerpo.
Y te lo digo de entrada: ninguna pregunta se hace con intención de juzgar. No estamos ahí para poner nota, sino para armar el mapa real de su día a día.
¿Qué es lo que más te sorprende que pregunte en la consulta? ¡Te leo en comentarios! 👇