10/10/2025
La muerte, cuando llega, no distingue entre los que luchan desde el silencio o desde la gloria. Hoy se fue Russo, un hombre del fútbol, de esos que dejaron huella no sólo en la cancha, sino en el corazón de quienes lo conocieron. Su partida nos recuerda que la vida es, en el fondo, un tramo breve del camino, y que lo que realmente perdura no es el tiempo que vivimos, sino la huella que dejamos.
Hay batallas que no se ganan en los resultados, sino en la dignidad con la que se transitan. Algunos sabemos de eso: de convivir con la fragilidad, de entender que cada día es un regalo y una despedida al mismo tiempo.
La muerte no es el final, sino el regreso a la calma. Y quienes aprendimos a mirarla de cerca, sabemos que lo importante no es cuánto queda, sino cómo se vive lo que queda.