12/10/2026
Claro que podemos ayudar a mamá a que encuentre los caminos que le permitan cicatrizar sus heridas. Pero ella tiene que querer y poder tomar esa ayuda. Y la grande es ella. Mamá va a decidir lo que quiera y pueda. No está en nuestras manos decidir por ella ni exigirle que haga lo que nosotr@s creemos que tiene que hacer.
Cuando, no obstante, nos obstinamos en querer cambiar a mamá, en que tome el rumbo que nosotr@s le indicamos, nos vamos sintiendo cada vez más cansad@s, más pesad@s, más frustrad@s. Y esto es así porque ese no es nuestro lugar ni tampoco es nuestra tarea.
Así como excluir a mamá nos deja un poco huérfan@s, este desorden también genera la misma realidad: en lugar de tomar a mamá, estamos ocupad@s en dar, y en dar algo que muchas veces mamá ni siquiera puede tomar. ¿A quién estamos mirando cuando damos algo que el otro, o la otra, no puede tomar? ¿Estanos mirando realmente a la otra persona, o sólo estamos mirando nuestra propia necesidad?
En esta nueva propuesta, “Mamá", vamos a trabajar las dos grandes aristas que nos alejan de mamá: la exclusión y el desorden. A partir de experimentar una serie de dinámicas y ejercicios sistémicos que nos ayudan -si así lo queremos- a tomar a mamá y, en consecuencia, a la vida.
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