Infectología Pediátrica HOY

Infectología Pediátrica HOY Dra Liliana Bertoni
Medica Especialista en
Infectología Pediátrica

30/04/2026

Semana de Vacunación en las Américas
San Juan 2026
Fotografía tomada en Departamento Sarmiento
Gracias Vacunadores/as!!! Son lo más!!!

Aprendamos más sobre grupos antivacunas y como abordar el problema.El rechazo a las vacunas no es un fenómeno nuevo. Des...
28/04/2026

Aprendamos más sobre grupos antivacunas y como abordar el problema.

El rechazo a las vacunas no es un fenómeno nuevo. Desde los primeros esfuerzos de vacunación contra la viruela en el siglo XVIII surgieron voces críticas que cuestionaban la seguridad y la obligatoriedad de la inmunización, motivadas por preocupaciones éticas, religiosas o políticas alrededor de la autonomía individual. Con el paso de los siglos, estas críticas evolucionaron hasta consolidarse en lo que hoy se denomina el movimiento antivacunas, que combina desinformación histórica con nuevas narrativas digitales que amplifican el miedo y la desconfianza hacia las prácticas de salud pública. En su forma moderna, este movimiento ha adoptado una estructura global que explota redes sociales para difundir teorías que carecen de base científica.

Uno de los hitos que alimentó la desconfianza reciente fue un estudio fraudulento publicado en 1998 que sugería erróneamente una asociación entre la vacuna triple vírica y el autismo. Aunque esa investigación fue retractada y el autor perdió su licencia médica, el daño mediático perduró y proporcionó a los grupos antivacunas una narrativa emocional, a menudo repetida y amplificada por testimonios personales, que continúa influyendo en la percepción pública de las vacunas.

Los grupos antivacunas no operan como una entidad homogénea, sino como una red fragmentada que aprovecha temores preexistentes —incluyendo miedos sobre seguridad, desconfianza en instituciones y creencias culturales— para convencer a las familias de que las vacunas son innecesarias o incluso peligrosas. Estos mensajes se apoyan en el uso estratégico del storytelling, donde anécdotas individuales de supuestos daños son presentadas sin contexto científico, eclipsando la abrumadora evidencia que respalda la eficacia y seguridad de los programas de inmunización.

Frente a este desafío, la literatura médica sugiere que la comunicación y la relación de confianza entre profesionales de la salud y padres son fundamentales. Estrategias eficaces incluyen escuchar activamente las preocupaciones, ofrecer información basada en evidencia de forma comprensible, y utilizar enfoques de comunicación narrativa que combinen datos sólidos con historias que resuenen emocionalmente con las familias. Esto puede reducir la incertidumbre y promover decisiones informadas.

Otra recomendación apoyada por revisiones científicas es enfocarse en intervenciones a nivel comunitario, como campañas educativas que involucran a líderes locales, profesionales de confianza y materiales adaptados culturalmente. Estas intervenciones, combinadas con esfuerzos para mejorar la alfabetización científica general, pueden contrarrestar la proliferación de mitos y fortalecer la confianza en los beneficios comprobados de las vacunas.

Finalmente, es importante reconocer que la hesitación vacunal existe en un espectro: desde quienes rechazan totalmente la vacunación hasta quienes expresan dudas específicas. Entender estas diferencias permite personalizar la conversación y brindar apoyo sin estigmatización, lo cual ha demostrado ser más efectivo para aumentar la aceptación de vacunas y proteger la salud individual y colectiva.

Referencias
World Health Organization.
Ten threats to global health in 2019: vaccine hesitancy. Geneva: WHO; 2019. Disponible en: https://www.who.int/news-room/spotlight/ten-threats-to-global-health-in-2019
Heidi J Larson.
The biggest pandemic risk? Viral misinformation. Nature. 2018;562(7727):309.
Andrew Wakefield, Murch SH, Anthony A, et al.
Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. The Lancet. 1998;351(9103):637–41. (Artículo luego retractado)
Eve Dubé, Vivion M, MacDonald NE.
Vaccine hesitancy, vaccine refusal and the anti-vaccine movement: influence, impact and implications. Expert Review of Vaccines. 2015;14(1):99–117.
Julie Leask, Willaby HW, Kaufman J.
The big picture in addressing vaccine hesitancy. Human Vaccines & Immunotherapeutics. 2014;10(9):2600–2.
Cornelia Betsch, Böhm R, Chapman GB.
Using behavioral insights to increase vaccination policy effectiveness. Policy Insights from the Behavioral and Brain Sciences. 2015;2(1):61–73.
Centers for Disease Control and Prevention.
Vaccinate with Confidence: Strategies to Reinforce Confidence in COVID-19 Vaccines. Atlanta: CDC; 2021. Disponible en: https://www.cdc.gov/vaccines/covid-19/vaccinate-with-confidence.html
European Centre for Disease Prevention and Control.
Catalogue of interventions addressing vaccine hesitancy. Stockholm: ECDC; 2017.

14/04/2026

14 de abril: Dia Internacional de concientización sobre la Enfermedad de Chagas
La enfermedad de Chagas, causada por el parásito Trypanosoma cruzi, constituye un importante problema de salud pública en América Latina. Su transmisión ocurre principalmente a través de insectos vectores conocidos como vinchucas, que eliminan el parásito en sus heces luego de alimentarse de sangre humana. La infección puede pasar inadvertida en su fase inicial, lo que favorece su progresión silenciosa a lo largo de los años. (OMS, 2023)

Además de la transmisión vectorial, existen otras vías relevantes, entre ellas la transmisión vertical de madre a hijo durante el embarazo, así como la transmisión por transfusiones sanguíneas o trasplantes de órganos, aunque estas últimas han disminuido significativamente debido a los controles sanitarios. La transmisión congénita representa actualmente una de las principales formas de nuevos casos en áreas con control vectorial. (OPS, 2022)

Una de las principales dificultades del Chagas es su evolución asintomática en la mayoría de los pacientes durante años o incluso décadas. Sin embargo, entre el 20 % y 30 % de las personas infectadas pueden desarrollar formas crónicas con compromiso cardíaco (miocardiopatía chagásica) o digestivo, lo que genera un alto impacto en la morbimortalidad. (CDC, 2024)

El diagnóstico precoz permite identificar a las personas infectadas y ofrecer tratamiento antiparasitario, especialmente eficaz en etapas tempranas de la vida. En el caso de los niños con infección congénita, el tratamiento oportuno presenta tasas de curación cercanas al 100 %, lo que refuerza la importancia del control durante el embarazo y el seguimiento del recién nacido expuesto. (Ministerio de Salud de la Nación, 2023)

En este contexto, la vigilancia del vector sigue siendo una estrategia clave. En provincias como San Juan, la participación comunitaria es fundamental: la notificación de la presencia de vinchucas en los centros de salud permite activar al programa provincial para la evaluación del domicilio y la implementación de medidas de control, como el rociado intradomiciliario. (Programa Nacional de Chagas, Argentina)

Fortalecer el conocimiento de la población sobre la enfermedad, sus formas de transmisión y las acciones disponibles a nivel local contribuye a mejorar el diagnóstico oportuno y a interrumpir la transmisión. La articulación entre comunidad y sistema de salud es esencial para avanzar hacia el control y eventual eliminación del Chagas como problema de salud pública. (OMS, OPS)

10/04/2026

Faringitis recurrente en pediatría

La faringitis es uno de los cuadros más frecuentes en pediatría y representa una causa habitual de consulta por dolor de garganta, fiebre y molestias en los niños. Aunque la mayoría de los casos son de origen viral, un porcentaje importante está asociado a infecciones bacterianas, principalmente por Streptococcus pyogenes del grupo A (GAS), que requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico distinto. La epidemiología muestra que aproximadamente el 70‑80 % de las faringitis en niños son virales, mientras que 20‑30 % son bacterianas, siendo el estreptococo del grupo A el agente más habitual en esta última categoría.

La faringitis recurrente se define por episodios repetidos de dolor de garganta, que pueden entorpecer la vida diaria del niño y generar consultas médicas frecuentes. En estudios clínicos se ha observado que algunos niños pueden experimentar múltiples episodios de faringitis estreptocócica en un corto período, con tasas de recurrencia notablemente altas, especialmente en edades más tempranas. Este fenómeno puede relacionarse tanto con reinfección por contacto cercano como con la presencia de portadores asintomáticos del germen o factores inmunológicos individuales.

Diferenciar entre faringitis viral y bacteriana es un desafío clínico importante. Los síntomas aislados —como fiebre, exudado amigdalar o ganglios palpables— no son suficientemente específicos para distinguir una etiología de otra. Por ello, los pediatras emplean herramientas clínicas y pruebas diagnósticas que mejoran la precisión. El uso de reglas de decisión clínica (como los scores de Centor, McIsaac o FeverPAIN) ayuda a estimar la probabilidad de infección por GAS y a decidir cuándo realizar pruebas adicionales o iniciar tratamiento antibiótico.

El estudio de un episodio de faringitis típicamente incluye una evaluación clínica detallada seguida de pruebas microbiológicas cuando la probabilidad de faringitis bacteriana es moderada o alta. El test rápido de detección de antígeno para GAS o el cultivo faríngeo son herramientas fundamentales para confirmar la presencia de Streptococcus pyogenes, evitando tratamientos antibióticos innecesarios en casos virales y orientando la terapéutica en casos positivos. La confirmación microbiológica es especialmente importante en episodios recurrentes para establecer si realmente se trata de nuevas infecciones bacterianas o de portadores asintomáticos, lo que puede cambiar el manejo clínico.

Además de la etiología, es relevante considerar factores que pueden predisponer a la recurrencia, como la edad, el ambiente escolar o familiar y la presencia de portadores crónicos, que pueden facilitar la transmisión continua del patógeno. En algunos casos con recurrencias muy frecuentes o con impacto significativo en la calidad de vida, se evalúa la remoción de amígdalas y adenoides como una opción terapéutica tras una valoración clínica completa.

Entender las diferencias entre faringitis viral y bacteriana y aplicar un estudio diagnóstico adecuado no solo optimiza el uso racional de antibióticos, sino que también permite un manejo más seguro y eficaz de los niños con faringitis recurrente. Consultar con el pediatra para decidir la necesidad de pruebas y tratamientos, y mantener una buena comunicación sobre la evolución de los síntomas, son pilares centrales de un buen cuidado en estos cuadros comunes de la infancia.

Referencias
Shulman ST, Bisno AL, Clegg HW, Ge**er MA, Kaplan EL, Lee G, et al.
Clinical practice guideline for the diagnosis and management of group A streptococcal pharyngitis: 2012 update by the Infectious Diseases Society of America. Clinical Infectious Diseases. 2012;55(10):e86–102.
Wessels MR.
Clinical practice. Streptococcal pharyngitis. New England Journal of Medicine. 2011;364(7):648–55.
Fine AM, Nizet V, Mandl KD.
Large-scale validation of the Centor and McIsaac scores to predict group A streptococcal pharyngitis. Archives of Internal Medicine. 2012;172(11):847–52.
Shaikh N, Leonard E, Martin JM.
Prevalence of streptococcal pharyngitis and streptococcal carriage in children: a meta-analysis. Pediatrics. 2010;126(3):e557–64.
Pichichero ME, Casey JR.
Recurrent group A streptococcal tonsillopharyngitis. Pediatric Infectious Disease Journal. 2007;26(10):850–5.
Ge**er MA, Baltimore RS, Eaton CB, Gewitz M, Rowley AH, Shulman ST, et al.
Prevention of rheumatic fever and diagnosis and treatment of acute streptococcal pharyngitis: scientific statement. Circulation. 2009;119(11):1541–51.
Snow V, Mottur-Pilson C, Cooper RJ, Hoffman JR.
Principles of appropriate antibiotic use for acute pharyngitis in adults. Annals of Internal Medicine. 2001;134(6):506–8.
Chiappini E, Regoli M, Bonsignori F, Sollai S, Parretti A, Galli L, et al.
Analysis of different recommendations from international guidelines for the management of acute pharyngitis in adults and children. Clinical Therapeutics. 2011;33(1):48–58.

06/04/2026

La actividad física es útil para prevenir infecciones?

La **actividad física regular** en la infancia no solo promueve un desarrollo físico saludable, sino que también tiene efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico, contribuyendo indirectamente a la prevención de infecciones. Estudios de inmunología del ejercicio han demostrado que el movimiento moderado puede estimular la circulación de células inmunitarias como linfocitos y células asesinas naturales (NK), que son esenciales para la vigilancia y eliminación temprana de patógenos. Este aumento temporal en la circulación de células de defensa tras el ejercicio podría traducirse en una respuesta más eficiente frente a agentes infecciosos comunes en niños.

La respuesta del sistema inmune al ejercicio parece tener características particulares en niños en comparación con adultos. Las perturbaciones del sistema inmunológico durante y después del ejercicio tienden a ser menores en la población pediátrica y se recuperan más rápidamente, lo que sugiere que los niños manejan mejor los retos fisiológicos del movimiento diario. Aunque la evidencia específica sobre reducción de incidencia de infecciones en niños físicamente activos aún es limitada, estudios observacionales respaldan que niveles moderados de actividad física habitual no aumentan y podrían incluso **reducir** el riesgo de infecciones respiratorias.

Además de los efectos sobre células inmunitarias circulantes, la actividad física ayuda a mantener un ambiente fisiológico favorable para la defensa contra patógenos. El ejercicio mejora la circulación tanto de sangre como de linfa, elementos clave para que leucocitos y otros componentes del sistema inmunológico puedan desplazarse eficazmente por el cuerpo y responder a amenazas infecciosas de forma más coordinada. Esta mejora en la circulación también está asociada con una regulación más equilibrada de la inflamación, lo cual es relevante para prevenir respuestas inmunitarias exageradas y facilitar la resolución de infecciones.

Es importante distinguir entre diferentes intensidades de actividad física: mientras que **ejercicio moderado y constante** está relacionado con mejoras en la función inmune y puede asociarse con menos enfermedades respiratorias, un entrenamiento intenso y prolongado sin recuperación adecuada podría lado contrario, aumentar temporalmente el riesgo de infecciones, especialmente en adolescentes que realizan deportes de alto rendimiento. Esto resalta la importancia de adaptar la actividad física al nivel de desarrollo y a las capacidades individuales de cada niño.

Finalmente, más allá de los posibles efectos directos sobre defensas y riesgo infeccioso, la actividad física tiene beneficios multiorgánicos que indirectamente favorecen la salud inmunológica: mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria, contribuye a un mejor sueño y favorece el bienestar mental y metabólico, todos factores que modulan positivamente la respuesta del organismo frente a amenazas infecciosas. Por estas razones, las guías de salud infantil promueven al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada para favorecer un estado de salud integral.

1. Timmons BW. *Exercise and Immune Function in Children.* Sage Journals. 2007. ([Sage Journals][2])
2. *Does exercise boost the immune system?* Healthline review on exercise & immunity (moderate exercise increases immune cell circulation). ([Healthline][1])
3. *Physical activity.* NCBI Bookshelf — Effects of exercise intensity on immune parameters. ([CENIBiotecnología][3])

[1]: https://www.healthline.com/nutrition/does-exercise-boost-immune-system?utm_source=chatgpt.com "Does Exercise Boost the Immune System?"
[2]: https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1559827606294851?utm_source=chatgpt.com "Exercise and Immune Function in Children - Brian W. Timmons, 2007"
[3]: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK10783/?utm_source=chatgpt.com "Physical activity - NCBI Bookshelf"

02/04/2026

Autismo y Vacunas : Qué dice la ciencia?
La idea de que las vacunas causan autismo se originó a partir de un estudio publicado en 1998 por Andrew Wakefield en la revista The Lancet. Este trabajo, basado en una serie de apenas 12 casos, sugería una posible asociación entre la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) y el autismo. Sin embargo, con el tiempo se evidenciaron graves fallas metodológicas, conflictos de interés no declarados y manipulaciones en los datos.

A partir de investigaciones posteriores, el artículo fue parcialmente retractado en 2004 y finalmente retirado en su totalidad en 2010 por The Lancet, que reconoció que los elementos centrales del estudio eran incorrectos. Paralelamente, el periodista Brian Deer publicó en BMJ una investigación exhaustiva que concluyó que el estudio no solo era erróneo, sino que constituía un fraude deliberado, marcando un hito en la revisión crítica de este caso.

Desde entonces, la relación entre vacunas y autismo ha sido ampliamente investigada mediante estudios epidemiológicos de gran escala en distintos países. Estas investigaciones, con diseños robustos y muestras poblacionales extensas, no han encontrado evidencia que respalde una asociación causal. Por el contrario, han demostrado de manera consistente la seguridad de las vacunas en relación con los trastornos del espectro autista.

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, los Centers for Disease Control and Prevention y la Academia Americana de Pediatría coinciden en afirmar que las vacunas no causan autismo. Estas conclusiones se basan en revisiones sistemáticas y metaanálisis que integran evidencia acumulada durante más de dos décadas.

Entre los estudios más relevantes se destaca el realizado en Dinamarca por Anders Hviid y colaboradores, publicado en Annals of Internal Medicine en 2019, que analizó a más de 650.000 niños y no encontró aumento del riesgo de autismo en aquellos vacunados con triple viral. Asimismo, revisiones sistemáticas como las de Cochrane han reafirmado la seguridad de esta vacuna.

En conclusión, la hipótesis que vinculaba vacunas y autismo tuvo su origen en un estudio desacreditado y retirado por fraude. La evidencia científica actual es clara, consistente y contundente: las vacunas no causan autismo. Sostener esta información con base en datos confiables resulta fundamental para fortalecer la confianza en la vacunación y proteger la salud pública.

Bibliografía

1. Wakefield AJ et al. Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. The Lancet. 1998.

2. Editors of The Lancet. Retraction: Wakefield et al. 1998 article. 2010.

3. Brian Deer. How the case against the MMR vaccine was fixed. BMJ. 2011.

4. Anders Hviid et al. Measles, Mumps, Rubella Vaccination and Autism. Annals of Internal Medicine. 2019.

5. Cochrane. Vaccines for measles, mumps, rubella in children. Systematic review.

6. Organización Mundial de la Salud. Vaccines and autism: evidence does not support a causal link.

7. Centers for Disease Control and Prevention. Vaccines do not cause autism.

8. Academia Americana de Pediatría. Autism and vaccines: clinical report.

30/03/2026
02/03/2026

Importancia de vacunar a menores de 2 años y mujeres embarazadas contra la influenza

La influenza (gripe) es una infección respiratoria aguda causada por virus del tipo A y B que circula estacionalmente y es responsable de un elevado número de consultas, hospitalizaciones y muertes cada año en todo el mundo. Los grupos con mayor riesgo de complicaciones graves incluyen a niños pequeños (especialmente menores de 2 años) y mujeres embarazadas. ([Organización Panamericana de la Salud][1])

Evidencia de beneficio de la vacunación

Niños menores de 24 meses: La OPS y otros organismos recomiendan incluir a menores de 6–23 meses como uno de los principales grupos a vacunar contra la influenza estacional, ya que la enfermedad puede evolucionar con complicaciones (por ejemplo neumonía, hospitalización) en esta franja etaria y la vacunación reduce el riesgo de enfermedad grave. ([Organización Panamericana de la Salud][1])
Embarazadas: Las mujeres gestantes tienen mayor riesgo de complicaciones por influenza debido a cambios inmunológicos y fisiológicos durante el embarazo. La vacunación durante cualquier trimestre también protege indirectamente al recién nacido durante los primeros meses de vida mediante la transferencia de anticuerpos maternos. ([Organización Panamericana de la Salud][1])

Varios estudios de efectividad de la vacuna estacional en el hemisferio sur han demostrado que la vacunación reduce aproximadamente a la mitad la incidencia de enfermedad gripal clínicamente significativa y hospitalizaciones asociadas a influenza, lo que respalda la eficacia poblacional de las campañas de vacunación en grupos de riesgo, incluidos niños y embarazadas. ([Organización Panamericana de la Salud][2])

Más allá de los beneficios directos en las personas vacunadas, la inmunización en estos grupos contribuye a la protección indirecta (inmunidad comunitaria) al disminuir la transmisión y la carga total de virus circulante. ([Organización Panamericana de la Salud][1])

Circulación del subclado K de influenza A(H3N2) y composición de la vacuna 2026

Para cada temporada gripal, la OPS/OMS actualiza la composición de las vacunas en base a la vigilancia global de virus circulantes, ajustando las cepas incluidas para mejorar el reconocimiento inmunológico por parte de la población vacunada. ([Organización Mundial de la Salud][3])

En septiembre de 2025, la OMS recomendó que las vacunas estacionales para la temporada 2026 en el hemisferio sur incluyan componentes específicos, entre ellos una cepa análoga a **A/Singapore/GP20238/2024 (H3N2)** para el subtipo A(H3N2), dadas las características antigénicas observadas de los virus circulantes. ([Organización Mundial de la Salud][3])

Lo que dice la OPS/OMS sobre respuestas in vitro frente al subclado K:

En un alerta epidemiológica técnica , la OPS/OMS reportó que estudios serológicos basados en ensayos de inhibición de hemaglutinación sugieren que los anticuerpos generados por la vacuna que contiene el componente A/Singapore/GP20238/2024 reaccionarían frente a virus del subclado K de influenza A(H3N2)(conocido como J.2.4.1), es decir, muestran cruz-neutralización en pruebas in vitro. ([Organización Panamericana de la Salud][4])

Además, aunque el subclado K ha mostrado ciertos cambios antigénicos, la evidencia preliminar sugiere que las vacunas estacionales siguen proporcionando protección contra enfermedad grave y hospitalizaciones asociadas a influenza, aún en presencia de variantes antigenicamente divergentes detectadas en otros lugares. ([NetMD][6])

La OPS/OMS continúa recomendando la vigilancia genómica y epidemiológica para detectar posibles cambios en la circulación viral y actualizar las recomendaciones de vacunación si es necesario. ([Organización Panamericana de la Salud][4])

Conclusión

La vacunación anual contra la influenza es una herramienta probada y basada en evidencia para prevenir enfermedad grave, hospitalizaciones y complicaciones, especialmente en menores de 2 años y mujeres embarazadas, grupos que la OPS clasifica como de alto riesgo. ([Organización Panamericana de la Salud][1])

Respecto al contexto actual de circulación de virus y composición de vacunas:

Las vacunas recomendadas para la temporada 2026 en el hemisferio sur incluyen un componente H3N2 representado por la cepa **A/Singapore/GP20238/2024**. ([Organización Mundial de la Salud][3])

Los estudios in vitro señalan que los anticuerpos inducidos por esta vacuna pueden **reactivar frente a variantes del subclado K**([Organización Panamericana de la Salud][4])

La vacunación sigue siendo crucial para proteger a los individuos más vulnerables y reducir la carga de enfermedad en la comunidad.

Bibliografía

* Organización Panamericana de la Salud – Influenza vaccine vacunas e indicaciones en grupos de riesgo. ([Organización Panamericana de la Salud][1])
* PAHO/WHO Interim Effectiveness Estimates, 2025 influenza vaccines in Southern Hemisphere. ([Organización Panamericana de la Salud][2])
* WHO recommendations for composition of influenza vaccines for the 2026 Southern Hemisphere season. ([Organización Mundial de la Salud][3])
* PAHO/WHO Epidemiological Alert Seasonal Influenza, neutralizing antibodies *in vitro* against subclade K. ([Organización Panamericana de la Salud][4])
* PAHO calls for strengthened vaccination amid global increase of subclade K. ([Organización Panamericana de la Salud][7])

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[1]: https://www.paho.org/en/influenza-vaccine?utm_source=chatgpt.com "Influenza vaccine - PAHO/WHO | Pan American Health Organization"
[2]: https://www.paho.org/en/documents/interim-effectiveness-estimates-2025-southern-hemisphere-influenza-vaccines-preventing?utm_source=chatgpt.com "Interim Effectiveness Estimates of 2025 Southern Hemisphere Influenza Vaccines in Preventing Influenza-Associated Outpatient and Hospitalized Illness — Eight Southern Hemisphere Countries, March–September 2025 - PAHO/WHO | Pan American Health Organization"
[3]: https://www.who.int/news/item/26-09-2025-recommendations-announced-for-influenza-vaccine-composition-for-the-2026-southern-hemisphere-influenza-season?utm_source=chatgpt.com "Recommendations announced for influenza vaccine composition for the 2026 southern hemisphere influenza season"
[4]: https://www.paho.org/sites/default/files/2025-12/2025-dic-4pheinfluenzaepialertseasonal-final.pdf?utm_source=chatgpt.com "Epidemiological Alert Seasonal Influenza in the Americas ..."
[5]: https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/Threat%20Assessment%20Brief%20-%20Assessing%20the%20risk%20of%20increasing%20circulation%20of%20A%28H3N2%29%20subclade%20K.pdf?utm_source=chatgpt.com "Assessing the risk of influenza for the EU/EEA in the ... - ECDC"
[6]: https://netmd.org/ante-el-aumento-global-del-subclado-k-de-influenza-ah3n2-la-ops-llama-a-reforzar-la-vacunacion-y-la-vigilancia-en-las-americas/?utm_source=chatgpt.com "Ante el aumento global del subclado K de influenza A(H3N2 ..."
[7]: https://www.paho.org/en/news/12-12-2025-paho-calls-strengthened-vaccination-and-surveillance-americas-amid-global-increase?utm_source=chatgpt.com "PAHO calls for strengthened vaccination and surveillance ..."

Pediculosis en niños: prevención y tratamiento basados en evidenciaLa pediculosis capitis es una infestación parasitaria...
26/02/2026

Pediculosis en niños: prevención y tratamiento basados en evidencia

La pediculosis capitis es una infestación parasitaria causada por Pediculus humanus capitis, frecuente en niños en edad preescolar y escolar. Se trata de una condición benigna desde el punto de vista clínico, pero con importante impacto social y emocional en las familias. A diferencia de otros ectoparásitos, los piojos del cuero cabelludo no transmiten enfermedades sistémicas, aunque pueden generar prurito intenso, excoriaciones y sobreinfecciones bacterianas secundarias por rascado.

La transmisión ocurre principalmente por contacto directo cabeza a cabeza, lo que explica su alta prevalencia en entornos de convivencia estrecha como jardines y escuelas. El contagio a través de fómites (peines, gorros, almohadas) es menos frecuente, ya que el piojo tiene limitada supervivencia fuera del huésped humano. Es importante destacar que la pediculosis no se asocia con falta de higiene ni con nivel socioeconómico, y puede afectar a cualquier niño.

El diagnóstico debe basarse en la identificación de piojos vivos o ninfas viables. La presencia aislada de liendres alejadas del cuero cabelludo no confirma infestación activa, ya que pueden corresponder a infecciones pasadas. La inspección visual dirigida, especialmente en región retroauricular y nuca, combinada con el uso de peine fino sobre cabello húmedo, aumenta significativamente la sensibilidad diagnóstica.

El tratamiento de primera línea recomendado por guías internacionales incluye pediculicidas tópicos como permetrina al 1% o piretrinas combinadas con butóxido de piperonilo. Sin embargo, en los últimos años se ha descrito creciente resistencia a piretroides en distintas regiones, lo que ha impulsado el uso de alternativas como dimeticona (acción física), ivermectina tópica o, en casos seleccionados, ivermectina oral. La repetición del tratamiento a los 7–10 días es fundamental para eliminar ninfas emergidas de huevos viables no afectados por la primera aplicación.

El uso del peine fino constituye una herramienta clave tanto para el tratamiento como para el seguimiento. La remoción mecánica regular mejora la eficacia terapéutica y reduce la probabilidad de reinfestación. En contraste, múltiples prácticas populares carecen de respaldo científico, incluyendo el uso de vinagre, aceites, mayonesa o productos domésticos, que no han demostrado eficacia consistente en estudios controlados.

Desde el punto de vista preventivo, no se recomiendan tratamientos profilácticos ni repelentes pediculicidas, ya que no existe evidencia sólida que respalde su efectividad y pueden favorecer resistencia o efectos adversos. La prevención se basa en la detección precoz mediante revisión periódica del cuero cabelludo, educación familiar y reducción del contacto cabeza a cabeza en situaciones de brote. Las medidas ambientales deben ser racionales: lavar ropa de cama reciente a temperaturas mayores a 50 °C es suficiente, sin necesidad de fumigaciones ni medidas extremas.

En el ámbito escolar, las recomendaciones actuales desalientan la exclusión prolongada del niño (“no-nit policies”), ya que no reducen la transmisión y generan estigmatización. Las estrategias más efectivas incluyen tratamiento oportuno, comunicación clara con las familias y educación basada en evidencia. En este sentido, el rol del pediatra y del infectólogo pediatra es fundamental para desmitificar creencias erróneas y promover intervenciones seguras y efectivas.

En conclusión, la pediculosis infantil es una condición frecuente, tratable y de bajo riesgo médico. El abordaje basado en evidencia permite evitar tratamientos innecesarios, reducir la ansiedad familiar y optimizar el control comunitario. La educación sanitaria continúa siendo la herramienta más poderosa para el manejo adecuado de esta infestación.

Bibliografía

American Academy of Pediatrics. Red Book: 2021–2024 Report of the Committee on Infectious Diseases.

Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Head Lice Information for Healthcare Providers.

Devore CD, Schutze GE. Head lice. Pediatrics. 2015;135(5):e1355–e1365.

Feldmeier H. Pediculosis capitis: new insights into epidemiology, diagnosis and treatment. Eur J Clin Microbiol Infect Dis. 2012.

Cochrane Skin Group. Interventions for treating head lice. Cochrane Database of Systematic Reviews.

Mumcuoglu KY et al. International guidelines for effective control of head louse infestations. J Drugs Dermatol. 2022.

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San Juan
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