27/03/2026
Reflujo laringofaríngeo: cuando lo no dicho busca salir
El reflujo laringofaríngeo no solo se manifiesta como una molestia física —ardor, carraspeo constante, sensación de n**o en la garganta o irritación—. Desde una mirada más profunda, puede ser una señal de algo que necesita ser escuchado… no solo por otros, sino también por uno mismo.
En el cuerpo, este tipo de reflujo ocurre cuando los jugos gástricos ascienden más allá del esófago, llegando a la laringe y la faringe. Pero si vamos un poco más allá del síntoma, aparece una pregunta interesante:
¿Qué está queriendo subir y no encuentra canal de expresión?
🌬️ La garganta: puente entre lo que sentimos y lo que expresamos
La zona de la garganta, asociada al centro energético de la comunicación, tiene que ver con la expresión auténtica, la verdad personal y la capacidad de poner en palabras lo que sentimos.
Cuando este espacio se encuentra en desequilibrio, pueden aparecer manifestaciones como:
Dificultad para decir lo que realmente se piensa o siente
Emociones contenidas (enojo, tristeza, frustración)
Sensación de “tener que callar” para evitar conflictos
Palabras que quedaron atrapadas en el tiempo
Y el cuerpo, que es sabio, encuentra su forma de expresarlo.
🔥 El fuego interno que asciende
El reflujo trae consigo una cualidad muy particular: el ascenso. Algo que sube, que irrumpe, que no puede permanecer contenido.
Desde lo emocional, esto puede vincularse con:
Situaciones que “queman por dentro”
Irritaciones no expresadas
Conflictos internos no resueltos
Exceso de autoexigencia o tensión sostenida
Es como si el cuerpo dijera: “esto necesita salir, ya no puede seguir bajando o siendo digerido en silencio”.
🌿 Una invitación a escuchar(se)
Más que “combatir” el síntoma, esta mirada propone escuchar el mensaje.