02/06/2026
TENER HUMILDAD PARA DEJAR DE LADO EL EGO
Luego de la muerte de uno o más hijos, es necesario desaprender y volver a aprender a vivir debido a que, desde el mismo momento de suceso, nuestra vida se transformó radicalmente. Todo lo que conocíamos hasta ese momento, no nos sirve para comenzar a caminar esta nueva etapa de la vida.
Por nuestro ego, nos sentíamos todopoderoso, haciéndonos suponer que podíamos controlar todo lo que ocurría a nuestro alrededor; teníamos todo ordenado y la muerte de ese hijo o hija, nos revolvió todo y nos puso el mundo pata para arriba. La vida se dio vuelta como un guante de goma. De buena a primera, se rompen todos los lazos que unen al mundo.
Entonces nos damos cuenta que debemos dejar de lado ese ego, en primer lugar, para logra la aceptación de esta realidad dolorosa y tener la humildad necesaria para dejarnos ayudar por otros padres y madres que han pasado por la misma situación y, de esta manera, comenzar a transcender el sufrimiento.
Aceptando podemos comenzar el necesario reencauzamiento de nuestra vida. ¿Cómo hacerlo? Ello es posible a partir de abandonar la parte negativa del ego que nos hacía creer que podíamos contralor todo a nuestro alrededor. De esta manera, podemos recuperar la esencia misma de nuestro ser y nos permitirá salirnos de nosotros mismo para incorporarnos a un grupo de ayuda mutua en donde nos podemos acercar a otros seres sufrientes y conformar un nosotros que nos permita salir de nuestro propio dolor, desapegarnos de emociones y sentimientos negativos.
Así comenzamos una transformación interior por la cual, estando en RENACER, podemos tener la oportunidad de encontrarnos con otros pares, para ayudarlos y ayudarnos en una comunión en la cual prevalece el amor; ese amor que procede de nuestros hijos y debe ser entregados a otras personas sean integrantes o no de los grupos RENACER.
Parafraseando a Elizabeth Lukas, podemos manifestar que cualquier persona, aunque psíquicamente esté sumamente acorralada e interiormente transida de dolor, puede salvar su alma entregando un poco de amor.
Entonces, por amor a ese hijo que se adelantó en el camino de la evolución, podemos renunciar al dolor desesperado, transcender el sufrimiento, dejar de lado el ego y hacer el mejor de los esfuerzos para homenajear a ese hijo con nuestra vida, cada día, y decir con nuestro comportamiento SI A LA VIDA, A PESAR DE TODO.