26/09/2015
Adiós a una alimentación con SAL, y AZÚCARES refinados.
Los azúcares y la sal son ingredientes concentrados que crean adicción y acaban generando enfermedades degenerativas.
El problema de estos ingredientes es su grado de concentración. El hecho de concentrar una misma sustancia es lo que crea adicción. Mientras que sí que es verdad que nuestras papilas gustativas pueden desarrollar una fuerte atracción por los gustos salados y dulces, cuando la fuente de estos sabores ha sido concentrada de una manera no natural y se consumen en exceso, el deseo del cuerpo por consumirlos se descontrola. Y es aquí donde comienza la rueda de caer en la tentación y buscar alimentos ricos en azúcares y sales, que normalmente son los productos empaquetados carentes de nutrientes, fibra y agua. Totalmente lo contrario de lo que nuestro cuerpo necesita.
En el campo nutricional, no necesitamos añadir ni azúcares ni sal a nuestros platos, podemos obtener el sodio y el azúcar que necesitamos y de una manera mejor a través de una alimentación integral, con alimentos enteros.
Las necesidades reales de sodio son de hecho mucho más bajas de lo que creemos y las podremos obtener perfectamente a través de los alimentos que consumimos sin necesidad de sal adicional. Sin embargo, sí que necesitamos un buen consumo de azúcares, también conocidos como carbohidratos, ya que estos son nuestra fuente principal de energía (entre un 40% de las calorías totales). Pero cuando hablamos de azúcares no nos referimos a azúcares refinados como el azúcar blanco de mesa, el jarabe de fructosa o productos elaborados con harinas blancas, sino a carbohidratos complejos y azúcares que se encuentran de forma natural en los alimentos como los vegetales, cereales integrales, legumbres y fruta.
Sal
La mayoría de la población obtiene el sodio a través de la sal convencional de mesa, también conocida como cloruro de sodio, muy presente en los productos envasados, latas, conservas, salsas, productos lácteos y comida basura. Por no decir que es uno de los ingredientes más utilizados en los restaurantes para cautivar nuestro paladar y hacernos volver a su local.
Las recomendaciones diarias de sal según la OMS son un máximo de 2.000 mg o bien una cucharada de postre, y un mínimo de 500 mg que fácilmente obtendremos si consumimos una buena variedad de productos vegetales a lo largo del día. Un exceso de sal puede desencadenar hipertensión e incrementar el riesgo de cardiopatías y osteopatías.
Debemos decir que demasiada sal enmascara el sabor real de los alimentos. Saca la sal de la alimentación y descubriras los magníficos sabores de los ingredientes que nos ofrece la naturaleza. Cuando “desintoxicamos” nuestras papilas gustativas de estos ingredientes descubrimos nuevos sabores, como quien deja de fumar.
Las sales marinas, son mejores opciones, ya que no ha sido refinada ni blanqueada y conserva sus micronutrientes. Sin embargo, no deja de ser sal y la tendremos que utilizar con moderación.
Azúcar
Los azúcares se encuentran de forma natural en los alimentos y es a partir de estos alimentos que, sometidos a refinamientos, se obtienen los azúcares blancos y concentrados tan deliberadamente utilizados en la industria alimentaria. Una estimación hecha en el año 2013 indica que cada persona consume de promedio unos 50 kg de azúcar refinado al cabo del año.
El azúcar simple y refinado solo nos aporta calorías vacías, sin otro valor nutricional, y como ocurre con la sal, es muy fácil hacer un consumo excesivo. Este exceso, además, desemboca en un aumento de peso y propicia la aparición de inflamación y otras enfermedades degenerativas. Por otra parte, hay que decir que los azúcares que encontramos en las frutas también son azúcares simples pero estos están acompañados de muchos otros nutrientes, fibra y agua, lo que nos garantiza que su absorción sea gradual y no tengamos hambre de inmediato.
En vez de utilizar azúcares refinados o concentrados como el azúcar blanco, utilizar fruta fresca o frutos secos, hierbas o especias para endulzar los desayunos, postres y tés.
Lo más importante que podemos hacer para consumir menos sal, y azúcar es:
Comprar productos ecológicos y de calidad, que tienen un olor y sabor muy intenso.
Fijarse en la lista de ingredientes de los productos envasados que consumes y buscar aquellos que no llevan sal, azúcares añadidos.
Aprender a sazonar los platos con hierbas frescas y secas y diversas especies.
Hacer una recopilación de recetas libres de sal y azúcares que te gusten e irlas repitiendo a lo largo de las semanas.
Es obvio que siempre habrá excepciones y que no hay nada ni nadie perfecto. No te marqués objetivos rígidos, simplemente introducir cambios en la alimentación que ayuden a llegar a tus objetivos.