24/05/2026
Permiso para rehabilitar a las grasas.
Durante años nos dijeron que la grasa era mala. Y eso generó décadas de dietas bajas en grasa que, paradójicamente, llenaron el mundo de productos ultraprocesados “light” que hacen mucho más daño.
La verdad es esta: no todas las grasas son iguales, y la forma en que las cocinamos importa muchísimo.
Los alimentos ultraprocesados contienen esteroles dietéticos oxidados, compuestos que se forman durante el procesamiento térmico de los alimentos y que tienen propiedades citotóxicas, proinflamatorias y proapoptóticas. En otras palabras: no es la grasa en sí el problema, es lo que le pasa a esa grasa cuando la procesan industrialmente.
Los aditivos y conservantes de los ultraprocesados pueden desencadenar respuestas inflamatorias y aumentar el estrés oxidativo, ambos factores de riesgo cardiovascular.
¿Qué hago yo entonces? Como grasas buenas: palta, aceite de oliva, frutos secos, pescado cocinadas de forma simple, en casa, con ingredientes reales. Sin contar si la mitad del plato tiene esto o lo otro. Sin castigarme. Comiendo rico, comiendo consciente y siendo feliz en la mesa.
Porque la alimentación tiene que ser un placer, no una fuente de ansiedad.
¿Vos seguís teniendo miedo a las grasas? Contame en los comentarios 👇