31/08/2026
El rostro no es una suma de partes. Es un conjunto.
Lo observo, lo comprendo y trabajo sobre él buscando algo que para mí es fundamental: el equilibrio.
Porque detrás de cada rostro hay una persona, una historia y una expectativa.
Y después de todo el proceso llega ese momento que no se puede explicar con técnica: cuando le doy el espejo a una paciente y veo su mirada, su sonrisa, su expresión…
Ahí está todo.
Y eso, sinceramente, es lo que más me llena de esta profesión.