16/02/2026
Me he tomado mi tiempo para pronunciarme al respecto.
No por indiferencia, sino porque además de mi función profesional, soy una persona sensible que necesita elaborar aquello que interpela profundamente.
El pasado 12 de febrero, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que propone bajar la edad de imputabilidad en Argentina a los 14 años. No es un dato menor: nos obliga a pensar cómo elegimos responder frente a nuestras adolescencias.
Mi recorrido clínico y mi función pública como Directora de NEXO me han permitido trabajar de cerca con jóvenes en conflicto con la ley, acompañando procesos donde la responsabilización subjetiva es central.
Responsabilizar no es estigmatizar.
Es introducir límites claros, sostenidos desde la coherencia, el respeto y el cuidado.
Es intervenir sin expulsar.
La adolescencia es un tiempo de transformación, fragilidad estructural y, muchas veces, de historias previas de vulneración. Cualquier reforma penal juvenil requiere profundidad y prudencia.
Desde mi experiencia, los cambios no dependen del endurecimiento de las respuestas, sino de la calidad de los dispositivos: equipos interdisciplinarios sólidos, salud mental accesible, continuidad educativa y presencia estatal consistente.
Simplificar lo complejo suele aumentar el daño.
Más prevención.
Más salud mental.
Más escuela.
Más comunidad.
Pronunciarse no es ideologizar.
Es asumir responsabilidad profesional.
Y desde mi experiencia clínica e institucional, sostengo que la discusión no debería ser cómo castigar antes, sino cómo intervenir mejor.