27/08/2026
Se siente la energía de cambio, el remolino de incertidumbre.
Estamos entre eclipses.
No tengo gran conocimiento de astrología, esa es la verdad.
Pero sí leo acerca de los movimientos que están ocurriendo en el cielo en estos tiempos, sumado a lo que vengo compartiendo con muchas personas y a mi propia experiencia.
Es una sensación marcada de cambio de línea de tiempo.
Como un sacudón interno —lo llamo sacudón porque muchas veces no se siente suave— donde algo más profundo nos dijera "hasta acá".
Hasta acá de repetir historias.
Hasta acá de poner nuestro valor en algo externo.
Hasta acá de revivir emociones viejas.
Hasta acá de esta inconsciencia en la forma de relacionarnos con todo y con todos, y de vivir nuestra propia vida sin verdadera libertad.
Y la transformación no siempre es dulce.
La naturaleza hoy lo está mostrando también.
Es la misma lógica de lo que sucede en una sesión de respiración, o de una consulta individual: para llegar a un estado de mayor bienestar hay que reconocer, permitir y transformar todo lo que estaba en el camino.
Acá pasa lo mismo.
Pareciera que ya no podemos mirar para otro lado. Toca mirar.
Y el cambio radical que sí podemos elegir es mantenernos con el corazón abierto en ese camino, haciendo cada vez más espacio interno para no responder desde los mismos lugares.
Poder mirarnos con ojos bondadosos, a nosotros y a los demás, porque cada uno está atravesando lo propio.
Y voy reconociendo la potencia de acompañarnos.
Porque, si bien, cada proceso es individual, este cambio de consciencia, esta vuelta a casa, es colectiva.
Cada gesto de amor, cada acto de generosidad, cada presencia…todo cuenta.
Finalmente, somos parte de un mismo sistema, de un mismo organismo. Estamos hechos de lo mismo y estamos mucho más unidos de lo que, a veces, alcanzamos a percibir.
A plantar lo nuevo. Juntos.
💫