22/05/2024
"Resiliencia y mindfulness"
Las sociedades de consumo nos convencen que lo bueno es lo que está fuera. Nos llevan a creer que el éxito es imprescindible para alcanzar la felicidad, y eso es lo opuesto a buscar a dentro de nosotros mismos. Lo que alcanzamos finalmente es la más radical desconexión entre cuerpo, la mente, y el espíritu.
Vivimos tiempos acelerados, ya se sabe, donde la tensión es permanente y la sensación de estar alertas también. Un mundo donde la multitarea es la regla y donde parar es símbolo de fragilidad.
La actividad meditativa es el camino que permite que el estrés y la ansiedad no nos superen ni sometan. Mindfulness nos posibilita ver con claridad, volver a nosotros mismos, responder desde la conciencia plena y no con reactividad. Es una actitud más que una herramienta. Una forma de contemplar el mundo, de estar en el presente sin juzgar.
Les voy a dar como ejemplo una breve práctica porque más que un argumento racional Mindfulness es una experiencia.
"Vamos a cerrar los ojos, y adoptar una postura que nos resulte cómoda.
Abrimos un espacio entre las preocupaciones y nosotros mismos. Atendemos a la respiración y dejamos que siga su curso. La observamos con ecuanimidad recordando la instrucción fundamental, aparezca lo que aparezca simplemente obsérvalo. Con apertura, con curiosidad, llevamos la atención a todas las sensaciones que afloren en nuestro cuerpo. Observamos nuestra mente sin dejarnos llevar. Observamos el suave movimiento del abdomen con cada movimiento respiratorio, el recorrido que hace el aire desde que ingresa por las fosas nasales hasta que sale. Percibimos la temperatura del aire al inhalar y al exhalar. Tomamos conciencia de cualquier molestia, dolor, o tensión experimentados en este momento. Aceptamos todos aquellos estímulos que provienen del interior del cuerpo y del exterior sin resistirnos, sin identificarnos a ellos. Son parte del presente. Los aceptamos tal como aceptamos el resto de la realidad en la que estamos inmersos. Volvemos una vez más a la respiración, realizamos cada uno a su ritmo algunas inspiraciones y expiraciones más profundas hasta finalizar la práctica".
Estos intervalos de desconexión son necesarios para el cerebro, vitales para mantener en perfecto estado su estructura y su funcionamiento.
¿Qué buscamos los seres humanos? Podríamos decir que los seres humanos nos pasamos la mayor parte del tiempo buscando seguridad en el tener, en el reconocimiento, y en el éxito, cuando lo fundamental es desarrollar el estado de presencia, la capacidad de amar, de sentir compasión, ejercitar la empatía y el altruismo. Eso es lo que expande la inteligencia y la lleva a transformarse en una inteligencia colaborativa.
La evolución de la conciencia hacia una conciencia más elevada, es algo que va más allá de la supervivencia, que tiene que ver con la cooperación, con la transformación y también con el bienestar y la felicidad.
Los modelos basados en la expansión de la conciencia y de la inteligencia colectiva son modelos superadores de la actitud de competitividad.
Esa expanción de la conciencia nos lleva además a cultivar el estado de congruencia entre el cuerpo la mente y el espíritu. Eso es estar en el presente. Conectar con el propio ser, porque lo demás nos aleja de lo esencial y justamente "La ansiedad es un reflejo de la dificultad para aceptar lo que hay".
El último momento evolutivo de expansión de la mente es darnos cuenta que tenemos una mente que puede ser observada, que no somos esa mente que podemos des identificarnos de los pensamientos, de las emociones y del resto de contenidos de conciencia, y que eso alivia el sufrimiento.
Por tanto mindfulness no es sólo una técnica, no es sólo una teoría, es algo ligado a la evolución de la propia conciencia humana, de nuestra propia especie.
La mente insatisfecha busca resultados en el futuro todo el tiempo. Eso no es del todo malo, mientras que no se pierda la capacidad de mirar el presente con claridad y de permanecer alineados con la realidad tal como se presenta a cada momento.
Tener incluso toda la tecnología en manos de una conciencia despierta no es lo mismo que usar la tecnología para dejarnos adormecer, sea en una ficción porque es más agradable que la realidad, sea en una satisfacción instantánea a base de clicks, que no son más que sobre dosis de dopamina para el cerebro, y que al poco tiempo nos dejan expuestos a un inevitable vacío.
Practicar meditación es por tanto, cultivar la atención plena, es volver a la red, es una manera de estar presentes ante una realidad que cambia momento a momento. Es reconectar con la capacidad de ser conscientes, de mirar con curiosidad como cuando éramos niños. Y esto es fundamental, para que nuestra vida no sea más que recuerdos porque hemos perdido la capacidad de habitar aquí y el ahora.
Mindfulness no es una posesión de nadie, es patrimonio de la humanidad, es algo ancestral que tiene más de 5000 años. Es decir es una experiencia a realizar de algo que está. Por eso es también un camino de exploración y de autoconocimiento y como camino es único e individual.
En cuanto a la "resiliencia" es levantarnos una y otra vez, es emerger después de caer, es una capacidad en parte innata pero que también se puede entrenar, se puede desarrollar. En física resiliencia es volver a un estado anterior, pero en el ser humano es salir fortalecido. No es regresar a un lugar del pasado, ni al la situación donde transcurrieron los sucesos, sino lograr un cambio profundo qué se relaciona con la habilidad de prestar atención plena, con la tolerancia, con la fortaleza, con la sabiduría, con la superación, con un cambio de actitud frente a la adversidad, y sobre todo con el desarrollo de la flexibilidad cognitiva frente a los estímulos del entorno.
"Flexibilidad psicológica" es lo que adquirimos despues de atravesar adversidades, por ejemplo la última pandemia, y ésto es absolutamente necesario, porque cambiarán las rutinas del mañana, las actividades laborales, los procesos de enseñanza-aprendizaje, la estructura de las instituciones. Es preciso entrenar nuestra capacidad de adaptación.
Hay que reconocer que la gran mayoría a pesar de las dificultades lo ha hecho bien, y ha podido hacer de esta situación de aislamiento una situación de enseñanza, de fortaleza, de resiliencia, y de aceptación.
Cuando desarrollamos la capacidad de conciencia plena y de autocontrol, logramos apagar el estado de alerta permanente y activar el de autocuidado y protección. Esa es nuestra mayor defensa y la mejor forma de preservar nuestra integridad psicofísica.
También es importante la comprensión de la ley de impermanencia, que significa que todo cambia momento a momento, que todo es pasajero.
Diríamos que se trata de algo esencial, que no es ni más ni menos que "cultivar la capacidad de flexibilidad cognitiva sostenida en la impermanencia".
Como cierre, me gustaría hacer una reflexión acerca de la importancia de practicar mindfulness: "Los hijos cuyos padres practican mindfulness viven en hogares con mayor equilibrio y armonía, los alumnos cuyos docentes practican mindfulness alcanzan mejor rendimiento y autoestima, y por último los pacientes cuyos terapeutas practican mindfulness, alcanzan mejores y más rápidos resultados.