30/04/2025
En 1947, mi padre llegó desde Italia, trayendo consigo la esperanza de un futuro mejor tras la Segunda Guerra Mundial. Con manos trabajadoras y un espíritu indomable, empezó a trabajar como albañil y pintor en Villa Giardino. Luego, revalidó su título de secundario y se adentró al mundo de la farmacia en Córdoba, marcando el inicio de un camino lleno de sacrificio y pasión.
En 1962 se graduó como farmacéutico y, al año siguiente, junto a mi madre, abrieron las puertas de la farmacia en nuestro querido pueblo, convirtiéndola en un refugio de confianza y compromiso. Ninfo y Eugenia trabajaron incansablemente, guiados por el amor al servicio y la convicción de construir un legado para las futuras generaciones.
En 1991, cuando me gradué de farmacéutico, asumí con orgullo y responsabilidad la farmacia familiar, sintiendo el peso y la dicha de continuar esta historia. Hoy, tras 34 años de dedicación, y sumando las horas de turnos equivalentes a 10 años y dos meses más de trabajo, que dejaron huella en cada jornada, Valeria y yo hemos tomado la difícil decisión de cerrar esta etapa, considerando que con los turnos realizados y el trabajo diario sumamos 44 años de trabajo.
Nuestro corazón rebosa gratitud: a mis padres, por inculcar en nosotros los valores de la generosidad y el esfuerzo; a mis 3 hijos, a mis 5 hermanos por el aguante y al pueblo de Villa Giardino, que nos brindó su incondicional apoyo y cariño a lo largo de estos años; a Mariela, Julieta y Gretel, por compartir parte de sus vidas y su entusiasmo; y a Carolina, por su colaboración y por aligerar la carga de los turnos en estos últimos años.
Cada jornada, cada sonrisa y cada gesto de solidaridad se han convertido en recuerdos imborrables que enriquecen nuestro ser y nos acompañarán siempre. Gracias de todo corazón a todos quienes hicieron posible este viaje, dejando en cada uno una marca de amor y compromiso.