03/10/2026
CUANDO ESTAMOS CANSADOS, NO ES MOMENTO DE DECIDIR
Hay un cansancio que se arregla durmiendo.
Y hay otro que no.
Dormís y te levantás cansado igual. Porque no siempre está cansado el cuerpo. A veces está cansada la cabeza. O las emociones. O todo junto.
Y mientras tanto, la vida continúa.
La familia reclama.
El trabajo demanda.
Las cuentas llegan.
Los problemas aparecen.
Los amigos también necesitan de nosotros.
Hay que cocinar, organizar, resolver, contestar, producir, acompañar, decidir.
Y no siempre podemos decir: “Bueno, me tomo unos días y descanso”.
Ojalá. 😂
Entonces creo que hay algo que tenemos que aprender: si estamos agotados, en lo posible, no tomar decisiones importantes.
Porque cuando uno está saturado todo parece más grave, más urgente y más definitivo de lo que probablemente sea.
Hay que parar la pelota y mirar la cancha.
¿Qué necesita realmente una respuesta hoy?
¿Qué puede esperar?
¿Qué depende de mí?
¿Qué no?
¿Qué problema es verdaderamente importante y cuál se volvió enorme simplemente porque yo ya no tengo resto?
Prioridades.
No para hacer más.
Al contrario: para entender qué podemos dejar de hacer por un rato.
Y también entender nuestro momento.
Las mujeres atravesamos cambios hormonales enormes y poco se habla de lo que significa transitar la menopausia mientras la vida sigue exactamente con las mismas exigencias. Y los hombres también atraviesan cambios con la edad, aunque de la andropausia se hable bastante menos.
A eso sumale trabajo, familia, economía, vínculos, preocupaciones y esos problemas que jamás consultan nuestra agenda antes de aparecer.
Por eso quizás cuando estamos cansados no necesitamos solucionar nuestra vida entera.
Necesitamos ordenar la cancha.
Primero esto.
Después aquello.
Esto hoy no puedo.
Esto puede esperar.
Esto sí necesita de mí.
Y seguir.
Sin romantizar el agotamiento.
Sin convertirnos en héroes porque podemos con todo.
Y sin sentirnos un fracaso porque hoy podemos con menos.
Porque hay días en los que uno duerme y descansa.
Y hay otros en los que el verdadero descanso empieza cuando conseguimos bajar el ruido de la cabeza, ordenar las prioridades y entender por qué camino seguir.
La vida no siempre nos permite parar.
Pero incluso cuando no podemos parar, podemos intentar no decidir desde el agotamiento.
Parar la pelota. Mirar la cancha. Y recién ahí, hacer la próxima jugada. ❤️