25/06/2026
Les comparto: Cuando el Alma llora.
El cuerpo es el mensajero del Alma y cuando no lo escuchamos nos empieza a gritar, a veces muy fuerte, para que le prestemos atención.
Y esos gemidos del Alma son, lo que conocemos como enfermedad.
El cuerpo expresa las quejas del Alma y como cada dolencia es un reflejo físico de nuestras emociones o pensamientos, cada síntoma es un mensaje que nos avisa que nos hemos alejado del camino o estamos ofreciendo Resistencia al propósito de Nuestra Vida.
Quienes trabajamos con la Sanación Holística sabemos que somos unidad cuerpo, mente, Alma y que todo está interconectado.
Es por éso, que cualquier proceso que vivenciemos se manifiesta en todos los planos y lo que no vivimos en la consciencia, el cuerpo lo vivirá como enfermedad, tristeza o depresión.
El Alma llora, a través de un resfrío.
Los resfriados son una inflamación de la mucosa nasal y podemos vivirla con estornudos, tos, nariz, ojos irritados, pérdida parcial de la voz.
Cuando tenemos dificultades con la adaptación social, cuando queremos estar solos o aislarnos y no lo hacemos por voluntad, el Alma le exige al cuerpo por medio de un resfrío o catarro que te obligue a hacer un retiro con la excusa perfecta para mantenerse alejados del entorno por unos días.
El resfriado también es el encargado de liberarnos de pequeñas dosis de tristeza, que hemos ido acumulando hasta convertirlas en una gran cantidad, porque no nos atrevemos a hacer el duelo por las pérdidas, porque hay cosas más importantes que detenernos a llorar por una decepción o simplemente porque las exigencias de la Vida nos impiden parar unos momentos y hacer consciente que estamos tristes, que hemos perdido esa conexión con el interior y sobre todo porque no nos damos autorización para llorar y vivir la pena, el dolor, la rabia o la frustración.
Cuando empezamos a sentir que algo huele mal, la mucosa nasal se activa para impedirnos sentir lo que no queremos oler, que puede ser un conflicto o relación tensa con otras personas.
El Alma nos priva del olfato para que así tengamos una menor distracción con el afuera y centrarnos en nosotros.
Al tener los ojos irritados podemos darnos el permiso de llorar libremente porque ante la pregunta ¿Por qué lloras? Respondemos: Es que estoy resfriada y todos se comportan de manera más comprensiva y benevolente con uno.
Cuando la ronquera te impide hablar, el cuerpo te está pidiendo que no gastes Tú energía, que la cuides y te deja sin habla para que hagas él trabajo solitario de reunir energía.
La tos, es un gran cartel de stop para los demás que dice: No te me acerques, mantente lejos.
Y así, con todos éstos síntomas, el cuerpo pide atención, descanso y soledad para poder meditar, reflexionar y ¿Por qué no? Llorar.
¡Qué Sabios son el Cuerpo y el Alma y que complicidad tienen entre sí! disminuyen las exigencias externas para poder irnos hacia el interior, sin culpas de abandonar lo que dejamos afuera, que siempre es la Familia, la pareja, los amigos, los deberes, el ego.
La verdad es que recién me doy cuenta de que nunca me he permitido vivir mis duelos.
Mi ego me tiene convencida de que Soy un pilar para los demás y que sí caigo, todo se desmorona y en realidad es un poco así, pero una vez pasada la crisis del dolor familiar, podría hacer que alguien me relevara como pilar para vivirlo.
Tampoco he vivido mis grandes decepciones porque siempre me estoy cuestionando si son los demás los que me decepcionan o soy Yo quien pone muy altas expectativas.
Lloro, pero por tonterias. Por las cosas realmente importantes como la muerte, la separación, la traición, los dolores de mis seres queridos, me shokea y es como sí el dolor me anestesiara y sigo funcionando en piloto automático hasta que pasa la impresión y luego sigo con mí Vida, pero no me detengo a hacer la pataleta.
Y éso, es lo que estoy haciendo Hoy!!!
Me di permiso una Semana para hacer el gran berrinche de mí Vida, para poder Renacer.
Y es, que solo así puedo hacer consciente que tengo derecho a sentir pena.
Para Renacer hay que vaciarse.
No podemos seguir arrastrando viejas energías de cosas inconclusas.
Hay que terminar, vaciar los cajones de recuerdos, rencores, iras, fracasos, decepciones.
Y Aquí estoy Yo, cerrando, concluyendo y dejando mis brazos vacíos de pesadas cargas, para poder abrirlos a recibir lo Nuevo.
Me he Reconciliado con mí Alma y con mí cuerpo.
¡Ahora sí que estoy listo para Renacer! 🦋💚🦋