06/07/2016
El MASAJE INFANTIL
es una forma de favorecer el desarrollo fisiológico y la maduración del bebé que simultáneamente nos permite establecer y consolidar un canal de comunicación con nuestro hijo y proporcionarle la seguridad y confianza que necesita para crecer emocionalmente sano y feliz.
Cuando el masaje se pone en práctica desde temprana edad, se convierte en parte de una rutina y el bebé aprende como se siente recibir un masaje y más adelante puede llegar a pedir un masaje cuando sienta la necesidad de uno, si se siente enfermo o adolorido.
Pero también está bien empezar con niños más grandes de hecho pueden comenzar con los masajes para sus hijos a cualquier edad.
A través del masaje podemos:
Establecer con el bebé un vínculo sólido, amoroso y respetuoso.
Aliviar las primeras molestias digestivas, los gases, los cólicos y el estreñimiento.
Enseñarle a manejar la dinámica estrés-relajación y ayudarle a dormir.
Estimular su sistema inmunológico y su maduración neurológica y sensoriomotriz.
Entre sus múltiples beneficios podemos contar que:
Mejoran la conciencia corporal.
Mejoran la relajación y liberan la acumulación de estrés.
Estimulan la circulación.
Fortalecen el sistema digestivo, el circulatorio y el gastrointestinal, los cuales pueden conllevar al aumento de peso.
Reducen los malestares de la dentición, congestión, gases, cólicos y estrés emocional.
Mejoran la coordinación del tono muscular.
Aumentan la eliminación, la circulación y la respiración.
Mejora los patrones del sueño.
Y también existen beneficios para los padres que dan masajes:
Mejora la sensación de bienestar
Reduce la presión arterial
Reduce el estrés
Mejora la salud en general.
Así que, qué esperas comienza a dar masajes a tus peques.