Sumar Emociones

Sumar Emociones Taller Virtual de la Memoria - Acompañante Terapéutico Coordinadora de Estimulación de Taller de la Memoria (Modalidad Virtual hasta que volvamos a Presencial).

Las clases son individuales, excepto que se agrupen entre amigos, familiares o conocidos. Acompañante Terapéutico (Modalidad Virtual hasta que volvamos a Presencial). Estudiante de Psicología Social.

Si conocés a alguien de tu entorno que sufre desórdenes alimenticios podés ayudarlo. Comunicate con ALUBA . Teléfonos: 4...
02/06/2021

Si conocés a alguien de tu entorno que sufre desórdenes alimenticios podés ayudarlo. Comunicate con ALUBA . Teléfonos: 4306-0033, 4304-8081, 4306-9786, 4306-9789 y líneas rotativas. Un tratamiento y un control a tiempo salva vidas.

Día Mundial de acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria: ¿de qué se trata y cuáles son los signos de alarma?

Hoy, 2 de junio, se celebra el día mundial de acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs) con el objetivo de concientizar a la población sobre estas alteraciones y prevenirlas. Nuestra sociedad suele comprender perfectamente que una persona puede tener distintas enfermedades, pero cuando se trata de trastornos de la alimentación, enfermedades como la anorexia y la bulimia, por ejemplo, son vistas como algo que debe sobrellevarse en la intimidad o de lo que avergonzarse, por lo cual es muy importante informarse para actuar y ayudar a quien lo padece.

Los trastornos de la conducta alimentaria son alteraciones y desórdenes mentales que afectan a la ingesta y al peso de la persona que los padece. Pero, más allá de estos síntomas más aparentes, se esconden dificultades psicológicas graves y complejas que repercuten en el funcionamiento normal de la vida diaria de la persona enferma.

Dentro de los trastornos mas comunes se encuentran la anorexia, la bulimia, la vigorexia y ortorexia. Si bien, la población más afectada por estas alteraciones son los adolescentes, actualmente se conocen muchos casos de adultos e, incluso, y, más grave aún, en niños.

La anorexia se trata de un temor intenso a aumentar de peso y la percepción distorsionada del cuerpo. Para quienes la padecen es muy importante controlar su peso y su figura corporal, y hacen todo tipo de sacrificios, principalmente una reducción significativa de la ingesta de alimentos, que interfieren en su vida de forma significativa.

La bulimia puede presentarse con episodios de atracones con vómitos posteriores a la ingesta, ayunos prolongados, consumo de laxantes y diuréticos. También puede provocar muchas deficiencias nutricionales y alteraciones metabólicas con graves consecuencias para la salud.

Otro trastorno de conducta alimentaria actual es la ortorexia, que es la obsesión por comer de manera saludable. La preocupación patológica por la comida sana lleva a consumir exclusivamente alimentos procedentes de la agricultura ecológica, es decir, que estén libres de componentes transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas, además de aquellas sustancias que hayan sufrido alguna clase de “condena o superstición”. Esta práctica se vuelve obsesiva dificultando la estabilidad emocional del paciente.

La vigorexia se manifiesta como la obsesión por el ejercicio físico, todos los días, muchas horas. Estas personas no descansan adecuadamente, además, se suele sumar a la reducción de alimentos similar a la anorexia, utilizando la actividad física como “compensador” de cualquier alimento que se consuma.

La gravedad de estos trastornos radica en que si no son tratados adecuadamente de manera interdisciplinaria (psicología, clínica, nutrición y otros profesionales que sean necesarios para cada caso), puede llevar a cuadros realmente graves de deficiencias, e incluso, a la muerte.

Hay signos que suelen presentar las personas que están sufriendo un trastorno de la conducta alimentaria y pueden ser de ayuda para detectar a tiempo y pedir ayuda a profesionales:

Relacionados con la comida:

Utilización injustificada de dietas restrictivas.
Estado de preocupación constante, que puede llegar a la obsesión por todo lo que esté relacionado con la alimentación.
Interés exagerado por recetas de cocina, dietas, tablas de calorías, entre otras.
Preferencia por no comer en compañía.
Interés por cocinar para los demás y hábito de encontrar excusas para no comer.
Sentimiento de culpabilidad por haber comido.
Comportamiento alimentario extraño (comer de pie, desmenuzar la comida en trozos muy pequeños, jugar, esconderlo, etc.).
Levantarse de la mesa y encerrarse en el baño después de cada comida.

Relacionados al peso:

Pérdida de peso injustificada o detención del aumento.
Miedo y rechazo exagerados con respecto al sobrepeso.
Práctica del vómito autoinducido o del ayuno y utilización de laxantes o diuréticos con el objetivo de controlar el peso o perderlo.

Relacionados con la imagen corporal:

Percepción errónea de tener un cuerpo graso.
Intentos de esconder el cuerpo con la utilización de ropa ancha, evitando ropas ajustadas o trajes de baño.

Relacionados con la actividad física:

Hacer ejercicio en exceso y mostrar nerviosismo o desesperación si no se hace.
Utilización del ejercicio para “quemar” cada comida que se consume.

Relacionados al comportamiento:

Insatisfacción personal constante, estado depresivo e irritable, con cambios de humor frecuentes.
Disminución de las relaciones sociales, con tendencia al aislamiento.

Es importante aclarar que estos son signos, que se pueden presentar o no, en distintas intensidades y formas en cada persona. La idea es dar información que pueda servir para prestar atención a quienes estén pasando por una situación de trastorno y acudir a un profesional para hacer un correcto diagnostico y tratamiento.

Disponibilidad horaria. Su consulta no molesta. Gracias por la confianza!!!
27/01/2021

Disponibilidad horaria. Su consulta no molesta. Gracias por la confianza!!!

ATENCIÓN: RECOMIENDO!!!  “El arte de escribir sin mirar el teclado”
21/11/2020

ATENCIÓN: RECOMIENDO!!!

“El arte de escribir sin mirar el teclado”

“Ejercitarla para conservarla. Conservarla para seguir aprendiendo”                                                     ...
20/11/2020

“Ejercitarla para conservarla. Conservarla para seguir aprendiendo”

CUIDADOR DOMICILIARIOEl cuidador profesional, sus funciones y recursos de apoyoEl cuidador profesional es una persona qu...
20/11/2020

CUIDADOR DOMICILIARIO

El cuidador profesional, sus funciones y recursos de apoyo

El cuidador profesional es una persona que tiene unos conocimientos que ha adquirido a lo largo de su trayectoria educativa, se ha preparado para un fin laboral, este profesional es contratado con algunas condiciones laborales, cumple un horario laboral y se puede adaptar a las necesidades de la persona que va a cuidar.

Sus funciones

Cabe resaltar que las cuidadoras pueden trabajar como internas, externas o por horas, según las necesidades de la familia que contrata. Atender a una persona implica una relación continua durante muchas horas al día, especialmente cuando hablamos de personas que no pueden valerse por sí mismas, por lo que una profesional experimentada en el cuidado de personas nos dará tranquilidad con nuestro familiar.
Tanto las habilidades personales como la formación de la cuidadora son esenciales ya que todos los pacientes no son iguales ni tienen el mismo grado de discapacidad y/o dependencia. Y por eso es importante tenerlo en cuenta a la hora de elegir a nuestra cuidadora profesional domiciliaria para que cumpla con todas sus funciones.

 Durante el tiempo contratado, este cuidador atiende en todas las necesidades que pueda tener la persona que cuida.
 Asea a la persona y la mantiene limpia para que no tenga rozaduras o escaras si permanece mucho tiempo en cama.
 Se puede encargar de su alimentación, así como mantener la limpieza de su entorno.
 Administra su medicación, controla su tensión si hace falta.
 Algunos cuidadores están capacitados para realizar análisis si la persona está inmovilizada en cama.
 Puede realizar terapias de rehabilitación y cambiar de postura al paciente en caso de estar inmovilizado.
 Acompaña en sus traslados a los sitios necesarios, como ambulatorio, hospital, etc.

Funciones del cuidador de adultos mayores y personas dependientes

Una buena cuidadora de ancianos, dependientes o personas con discapacidad debe de cumplir unas características específicas. Sin ir más lejos, el objetivo principal es que las necesidades de las personas dependientes se vean resueltas. Hablamos de sus necesidades afectivas, sociales y físicas. Por todo ello, la cuidadora debe tener mucha energía y ser positiva. De ahí que el perfil de cuidadora de adulto mayor sea un perfil con empatía, que le gusta su trabajo y sea capaz de desempeñar todas las funciones de cuidado que se necesiten.
Es importante cultivar una relación de respeto mutuo entre la cuidadora y la familia ya que su bienestar redunda en nuestros seres más queridos. A continuación te dejamos un listado con las principales funciones de un cuidador para que de esta manera puedas obtener más información sobre las responsabilidades de los cuidadores. Si estás barajando la opción de seleccionar a uno para tu familiar cercano te vendrán muy bien a la hora de decidirte.

1. Cuidado
Durante el tiempo contratado, esta cuidadora debe atender a todas las necesidades que pueda tener la persona a la que cuida.

2. Ayudar con las necesidades básicas
Ayudar a tu familiar con sus necesidades básicas, entre las que se podrían incluir la alimentación, bañar, el aseo personal, vestirles y acompañamientos al baño.

3. Compañía
Uno de los principales objetivos de una buena cuidadora es el de dar compañía para así poder evitar la soledad. Dar amor y cariño da confianza y sube la autoestima, por lo que tomar este rol de cuidador se debe convertir en una de las funciones de la cuidadora profesional.

4. Servicio de limpieza
La cuidadora profesional puede brindar asistencia a tu ser querido lavando platos, sacando la basura o aspirando. No obstante, hay que tener en cuenta que una cuidadora no es una empleada de hogar. Es importante aclarar este punto y definir los términos del contrato con la familia así como la lista de tareas a realizar en el domicilio.

5. Medicación
Supervisar la toma de medicamentos es esencial, más si cabe en personas de avanzada edad. Es por esta razón por lo que la cuidadora debe controlar los horarios y las dosis, lo que indica que esta persona tiene que ser ordenada y estricta para no dejar de tomar la medicación.

7. Prepara un plan de cuidado
Antes de comenzar el cuidado, es necesario crear un plan de atención que aborde las fortalezas y debilidades de tu ser querido. De esta manera podrás determinar cuántas horas de atención al día requerirá tu ser querido por parte de la cuidadora profesional.

8. Preparar las comidas
Revisa si la cuidadora tiene que ayudar a tu familiar realizando las compras de alimentos, controlando su nutrición o preparando sus comidas.

9. Movilidad
En el caso de que nuestro familiar tenga dificultades para moverse, como por ejemplo de la cama a una silla, la cuidadora debe estar preparada para ayudarle hacer que se sienta cómodo.
Si la cuidadora tiene experiencia puede realizar terapias de rehabilitación y cambiar de postura al paciente en caso de estar inmovilizado.

10. Acompañamientos
Antes hemos hablado de la compañía. Acompañar a tu familiar en sus traslados a los sitios necesarios, como pueda ser al ambulatorio, hospital, paseos y demás actividades, es una tarea que hará muy feliz a tu ser querido y le aportará tranquilidad.

Necesidades, responsabilidades y obligaciones de los cuidadores

Cada situación y cada familia es única, por lo que las necesidades varían mucho en función a la persona que necesite los servicios de una cuidadora. De hecho, hay enfermedades y situaciones con las que las funciones de la cuidadora irán cambiando y adecuándose según avance el tiempo, el tratamiento y las necesidades. Esta situación indica que el cuidador tiene que ser capaz de adaptarse a los cambios y, con ellos, a variar sus responsabilidades y obligaciones.
Muchas veces queremos cargar con toda la responsabilidad de cuidar a nuestro familiar y nos sentimos impotentes o angustiados cuando el día no nos da para compaginar nuestra vida laboral, el rol de cuidador y la responsabilidad como padres. Por eso queremos tenderte la mano y decirte que no te encuentras solo, que también debes pensar en tu salud para poder seguir cuidando de quien más quieres, y que en el caso de que busques a una cuidadora a domicilio profesional vamos a ofrecerte a una persona que se ganará tu afecto y admiración por su buen hacer.

“Gracias por su compromiso de acompañar en tiempos difíciles a quienes lo necesitan” FELIZ DÍA DEL PSICÓLOGO/A!!!Los psi...
14/10/2020

“Gracias por su compromiso de acompañar en tiempos difíciles a quienes lo necesitan” FELIZ DÍA DEL PSICÓLOGO/A!!!

Los psicólogos practicantes cuentan con capacitación profesional y destrezas clínicas que nos ayudan en el aprendizaje a enfrentar con efectividad los problemas de la vida y de salud mental. Después de varios años de estudios de postgrado y de entrenamiento supervisado, obtienen licencia estatal para prestar diversos servicios como evaluaciones y psicoterapia. Los psicólogos nos ayudan usando una amplia gama de técnicas basadas en las mejores investigaciones científicas disponibles, y que consideran los valores, características, objetivos y circunstancias de cada persona.

Qué hacen

Los psicólogos ayudan a una gran variedad de pacientes y pueden darles tratamiento a numerosos tipos de problemas. Algunas personas consultan a un psicólogo porque se han sentido deprimidas, enojadas o ansiosas por largo tiempo. Otras, porque quieren ayuda con un trastorno crónico que interfiere con sus vidas o su salud física. Por su parte, otras recurren al psicólogo porque experimentan problemas a corto plazo que desean resolver como sentirse abrumados por un nuevo empleo, o están afectadas por la muerte de un familiar. Los psicólogos también nos ayudan a enfrentar situaciones estresantes, a curarnos de adicciones, a controlar enfermedades crónicas y eliminar los obstáculos que nos impiden alcanzar nuestros objetivos.
Los psicólogos también están capacitados para administrar e interpretar diversas pruebas y evaluaciones que pueden contribuir al diagnóstico de un trastorno, u ofrecer más detalles acerca de la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Estas pruebas pueden evaluar destrezas intelectuales, puntos fuertes y debilidades cognitivas, aptitud y preferencia vocacional, características de la personalidad, y funcionamiento neuropsicológico.

Cómo nos ayudan

Los psicólogos usan una gran variedad de tratamientos fundamentados en evidencias que nos ayudan a mejorar nuestras vidas. Generalmente recurren a la terapia (que se conoce con frecuencia como “psicoterapia” o “terapia de conversación”). Aunque existen diferentes estilos de terapia, el psicólogo escogerá el tipo que resuelva con más efectividad el problema del paciente, y se corresponda mejor con sus características y preferencias.
Entre los tipos comunes de terapia están la cognitiva, de conductual, cognitivo-conductual, interpersonal, humanística, psicodinámica, o una combinación de determinados estilos. La terapia se le puede aplicar a una sola persona, así como a parejas, familias u otros grupos. Algunos psicólogos están capacitados para usar hipnosis, la cual, según varios estudios, es efectiva para el tratamiento de numerosos trastornos como el dolor, la ansiedad y los trastornos de estado anímico.
En algunos trastornos, la terapia y los medicamentos conforman una combinación de tratamiento más exitosa. Por su parte, en los casos de personas a quienes les benefician más los medicamentos, los psicólogos colaboran con médicos de cabecera, pediatras y psiquiatras en la creación del tratamiento general. Dos estados, Nuevo México y Luisiana, han promulgado leyes que les permiten a los psicólogos con licencia y capacitación adicional y especializada recetar medicamentos selectos, para mejorar los trastornos emocionales y de salud mental como depresión y ansiedad.

Capacitación de los psicólogos

Un título doctoral para la práctica de la psicología exige de quatro a seis años de estudios a jornada completa como mínimo después de culminar la carrera universitaria. Entre las áreas de especialización están: ética, estadísticas, diferencias individuales y las bases biológicas, cognitivo-afectivas y sociales del comportamiento, así como entrenamiento específico en evaluación y terapia psicológica.
En su etapa universitaria, los estudiantes de Psicología también participan en investigaciones y enseñanza. En la mayoría de los estados se les exige un año de internado supervisado a jornada completa antes de graduarse. Además, los psicólogos deben aprobar una prueba nacional, así como una específica al estado que les va a otorgar la licencia.
Una vez recibida la licencia, los psicólogos deben mantenerse actualizados en su campo de práctica, lo cual se demuestra cursando varias horas de créditos de capacitación continua anualmente, como exigen la licencia y las regulaciones del estado correspondiente.
En los estados donde se les permite a los psicólogos recetar medicamentos, éstos deben pasar cursos de capacitación avanzada después de obtener la licencia. Aunque las directivas específicas de capacitación varían según el estado, los psicólogos deben concluir un programa especializado de capacitación, o una maestría en psicofarmacología.

Dónde trabajan

Numerosos psicólogos tienen consulta privada o trabajan con un grupo de psicólogos o proveedores de cuidados de salud. Los psicólogos practicantes también trabajan en otros lugares como escuelas, centros de enseñanza universitaria, hospitales y prisiones, centros médicos para veteranos, clínicas de salud comunitaria y salud mental, negocios e industria, asilos de ancianos, y centros de rehabilitación y cuidados a largo plazo.

OCTUBRE ROSAOctubre fue establecido por la OMS como el “Mes de concientización sobre Cáncer de Mama" El cáncer de mama e...
14/10/2020

OCTUBRE ROSA

Octubre fue establecido por la OMS como el “Mes de concientización sobre Cáncer de Mama"

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en la mujer. Se origina por el crecimiento rápido y desordenado de las células que revisten los conductos de la mama, y si no es tratado de manera temprana, puede avanzar hacia otras regiones del cuerpo, principalmente los ganglios linfáticos axilares.
En nuestro país se calcula que 1 de cada 8 mujeres que hayan alcanzado la edad de 80 años habrá desarrollado la enfermedad en algún momento de su vida. el doctor Francisco Terrier, miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, destaca que
“una de las características más importantes del cáncer de mama es su alta incidencia: en Argentina se detectan entre 15.000 a 20.000 nuevos casos por año”.
Aunque la enfermedad no puede evitarse, es posible realizar lo que se conoce como prevención secundaria, que consiste en el diagnóstico precoz de la enfermedad para comenzar el tratamiento en sus etapas iniciales, con terapias menos agresivas y con mejores resultados. La detección precoz, entonces, se presenta como el principal aliado en la lucha contra el cáncer de mama. “Dado que la enfermedad es asintomática en sus inicios, en esta etapa sólo se puede detectar el tumor mediante la realización de estudios mamarios de control con el mastólogo y la mamografía anual. Este es el momento ideal para diagnosticarlo - lo que se denomina “diagnóstico precoz” o “detección temprana”-, porque la ausencia de síntomas no significa que no puede tenerse un cáncer de mama”, explica el especialista.
La detección temprana del cáncer de mama se logra realizando los controles periódicos con estudios de imágenes en las mujeres que no tienen ningún síntoma: “la Sociedad Argentina de Mastología recomienda realizar una mamografía en forma anual a partir de los 40 años en las mujeres que no tienen antecedentes en su familia. En caso de tenerlos, se sugiere iniciar los controles 10 años antes de la edad de presentación en el familiar”, menciona el mastólogo e indica:
“Cuando ya está presente algún síntoma, significa que hemos salido de la etapa inicial, asintomática. El signo más frecuente es sin ninguna duda la palpación de un tumor, nódulo o dureza en la mama. Hay otros síntomas de menor ocurrencia, como ser las retracciones o hundimientos en la piel o el p***n, el enrojecimiento a nivel de la piel de la mama, la descamación del p***n, el derrame de sangre por el p***n y la palpación de un bulto en la axila. Cuando una mujer detecta alguno de estos signos, debe consultar inmediatamente al especialista para aclarar su origen.”
Si bien el cáncer de mama puede afectar a cualquier mujer y ninguna queda exenta de esta posibilidad, se han identificado factores que pueden aumentar el riesgo de tener la enfermedad, y se dividen en dos grandes grupos: los no modificables y los modificables. “Los principales factores de riesgo no modificables - es decir, aquellos que no podemos evitar - son ser mujer y la edad, ya que la posibilidad de desarrollar cáncer de mama aumenta con los años. Tener antecedentes familiares de cáncer de mama también aumenta el riesgo, pero este factor debe ser considerado en su justa medida, dentro de un abanico muy amplio de posibilidades asociadas a la cantidad de familiares que tuvieron la enfermedad, el grado de proximidad del parentesco, la edad de ocurrencia de ese caso, entre otros que evaluará el mastólogo en la consulta”, desarrolla Terrier y aclara que
“tener un factor no implica necesariamente que se vaya a tener cáncer de mama, sino que el riesgo de desarrollar la patología es mayor, por eso las pacientes en estos casos deben tener algunos cuidados `extras´ que definirán con el especialista, como por ejemplo comenzar antes los controles cuando tienen antecedentes familias.”
Los factores modificables son aquellos sobre los que podemos tomar medidas para corregirlos y así disminuir el riesgo de cáncer de mama, y por ello el especialista hace especial hincapié:
“Es fundamental cuidar el peso, ya que la presencia de sobrepeso - especialmente después de la menopausia - aumenta la posibilidad de desarrollar la enfermedad. También es recomendable moderar el consumo de alcohol, no fumar y analizar detenidamente la utilización de terapias de reemplazo hormonal.”
Además de sus implicancias generales en tanto enfermedad oncológica, el cáncer de mama se diferencia de otras enfermedades malignas en la agresión que el tratamiento implica a la imagen femenina y su afectación tanto física como psicológica:
“Si bien las pacientes asumen estos efectos secundarios como parte del proceso necesario para lograr la curación, la preocupación por el tratamiento quirúrgico y la afectación que éste genera en la imagen corporal femenina es muy importante, fundamentalmente en los casos en los que es necesario extirpar toda la mama (mastectomía), así como también los efectos indeseados de la quimioterapia, principalmente la pérdida temporal del cabello”, reconoce el doctor y agrega: “En la mayoría de los casos, contamos con la posibilidad de realizar una cirugía de reconstrucción mamaria, y siempre que no exista una contraindicación, ésta puede llevarse a cabo en el mismo momento de la mastectomía, minimizando así las secuelas físicas y psíquicas de ésta.”
Afortunadamente, gracias a los avances científicos que se logran año a año, el porcentaje de cura es mayor y con tratamientos menos agresivos. “Si bien no podemos decir que la curación se de en el 100 % de las pacientes, se aproxima cada vez más, sobre todo en los casos de diagnósticos precoces o iniciales”, dice Terrier.
Para concluir, y ante los múltiples pero no siempre certeros mensajes que se difunden durante “el Octubre rosa”, el mastólogo afirma:
“El mejor diagnóstico es el que se hace a través de estudios de control en pacientes sin síntomas, ya que si el nódulo es detectado por la mujer en su autoexamen mamario quiere decir que ya tiene un tamaño más grande (mayor a 1 cm), lo que permite que sea palpable. Entonces, el autoexamen mamario sirve y debe difundirse, enseñarse y recomendarse para que la mujer pueda conocer sus mamas y detectar la aparición de algún signo de alarma en los meses intermedios entre la última consulta con el mastólogo y la próxima, pero nunca reemplaza la mamografía ya que, a diferencia de ésta, el autoexamen no permite la detección temprana del cáncer de mama."



















10 de Octubre "DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL"Descripción generalEnfermedad mental, también denominada "trastorno de sal...
10/10/2020

10 de Octubre "DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL"

Descripción general

Enfermedad mental, también denominada "trastorno de salud mental", se refiere a una amplia gama de afecciones de la salud mental, es decir, trastornos que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento. Son ejemplos de enfermedad mental la depresión, los trastornos de ansiedad, los trastornos de la alimentación y los comportamientos adictivos.
Muchas personas manifiestan problemas de salud mental de vez en cuando. Pero un problema de salud mental se convierte en una enfermedad mental cuando los signos y los síntomas se hacen permanentes, causan estrés y afectan la capacidad de funcionar normalmente.
La enfermedad mental puede hacerte sentir muy mal y ocasionar problemas en la vida cotidiana, por ejemplo, en la escuela, el trabajo o en las relaciones interpersonales. En la mayor parte de los casos, los síntomas pueden tratarse con una combinación de medicamentos y terapia de conversación (psicoterapia).

Síntomas

Los signos y síntomas de la enfermedad mental pueden variar según el trastorno, las circunstancias y otros factores. Los síntomas de la enfermedad mental pueden afectar las emociones, los pensamientos y las conductas.
Algunos ejemplos de los signos y síntomas son los siguientes:
• Sentimientos de tristeza o desánimo
• Pensamientos confusos o capacidad reducida de concentración
• Preocupaciones o miedos excesivos o sentimientos intensos de culpa
• Altibajos y cambios radicales de humor
• Alejamiento de las amistades y de las actividades
• Cansancio importante, baja energía y problemas de sueño
• Desconexión de la realidad (delirio), paranoia o alucinaciones
• Incapacidad para afrontar los problemas o el estrés de la vida diaria
• Problemas para comprender y relacionar las situaciones y las personas
• Problemas con el uso de alcohol o dr**as
• Cambios importantes en los hábitos alimentarios
• Cambios en el deseo sexual
• Exceso de enojo, hostilidad o violencia
• Pensamiento suicida
A veces, los síntomas de un trastorno de salud mental aparecen como problemas físicos, como dolor de estómago, dolor de espalda, dolores de cabeza u otros dolores y molestias inexplicables.

Cuándo debes consultar con un médico

Si tienes algún signo o síntoma de una enfermedad mental, consulta a tu proveedor de atención primaria o a un profesional de salud mental. La mayor parte de las enfermedades mentales no mejoran por sí solas y, sin tratamiento, pueden empeorar con el tiempo y ocasionar problemas graves.

Si tienes pensamientos suicidas

Los pensamientos y los comportamientos suicidas son frecuentes en algunas enfermedades mentales. Si crees que puedes llegar a lastimarte o intentar suicidarte, pide ayuda sin demora:
• Llama al 911 o al número local de emergencias de inmediato.
• Llama al especialista en salud mental.
• Llama a un número de línea directa para asistencia al suicida.
• Busca ayuda de tu proveedor de atención primaria.
• Acércate a un amigo íntimo o a un ser querido.
• Ponte en contacto con un pastor, un líder espiritual u otra persona de tu comunidad religiosa.
Los pensamientos suicidas no se superan por sí solos; busca ayuda.

Ayudar a un ser querido

Si un ser querido muestra signos de enfermedad mental, mantén una conversación abierta y sincera con él y hazle saber tus preocupaciones. Puede que no logres obligar a alguien a que busque atención profesional, pero sí puedes ofrecerle apoyo y aliento. Además, puedes ayudar a tu ser querido a encontrar un profesional de salud mental calificado y solicitar una consulta. Incluso podrás acompañarlo a la consulta.
Si tu ser querido se ha hecho daño a sí mismo o está en riesgo de hacerlo, llévalo al hospital o llama a la atención de urgencia.

Causas

Las enfermedades mentales, por lo general, se consideran originadas a partir de una variedad de factores genéticos y ambientales:
• Atributos hereditarios. La enfermedad mental es más frecuente en las personas cuyos parientes consanguíneos también la padecen. Ciertos genes pueden aumentar el riesgo de contraer una enfermedad mental y la situación de vida en particular puede desencadenarla.
• Exposición ambiental anterior al nacimiento. La exposición a factores de estrés ambientales, enfermedades inflamatorias, toxinas, dr**as o alcohol en el útero puede asociarse, en algunos casos, con la enfermedad mental.
• Química del cerebro. Los neurotransmisores son sustancias químicas que se encuentran naturalmente en el cerebro y que transmiten señales a otras partes del cerebro y del cuerpo. Cuando las redes neurales que contienen estas sustancias químicas se ven alteradas, la función de los receptores nerviosos y de los sistemas nerviosos cambia, lo que genera depresión y otros trastornos emocionales.

Factores de riesgo

Ciertos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar una enfermedad mental, incluidos los siguientes:
• Antecedentes de enfermedad mental en un pariente consanguíneo, como uno de los padres o un hermano
• Las situaciones estresantes de la vida, como problemas financieros, el divorcio o la muerte de un ser querido
• Enfermedades permanentes (crónicas), como la diabetes
• Daño cerebral como consecuencia de una lesión grave (traumatismo cerebral), por ejemplo, a causa de un golpe violento en la cabeza
• Experiencias traumáticas, tales como combate militar o ataques
• Consumo de alcohol o de dr**as recreativas
• Antecedentes de abuso o negligencia en la infancia
• Pocos amigos o pocas relaciones saludables
• Una enfermedad mental anterior
La enfermedad mental es frecuente. Durante un año determinado, 1 de cada 5 adultos padece una enfermedad mental. La enfermedad mental puede comenzar a cualquier edad, desde la infancia hasta los últimos años de la vida adulta, pero la mayoría de los casos comienzan más temprano en la vida.
Los efectos de la enfermedad mental pueden ser temporales o duraderos. También es posible sufrir más de un trastorno de salud mental al mismo tiempo. Por ejemplo, puedes tener depresión y un trastorno vinculado al consumo de sustancias.

Complicaciones

La enfermedad mental es una de las principales causas de discapacidad. Si no se trata, la enfermedad mental puede ocasionar graves problemas emocionales, físicos y conductuales. Las complicaciones que, en ocasiones, se asocian a la enfermedad mental comprenden las siguientes:
• Infelicidad y disminución de la alegría de vivir
• Conflictos familiares
• Problemas de pareja
• Aislamiento social
• Problemas vinculados al consumo de tabaco, alcohol o dr**as
• Ausentismo u otros problemas relacionados con el trabajo o la escuela
• Problemas económicos y financieros
• Pobreza y falta de vivienda
• Daños a sí mismo y a otros, incluso suicidio u homicidio
• Debilitamiento del sistema inmunitario que dificulta al cuerpo resistir las infecciones
• Enfermedad cardíaca y otras afecciones

Prevención

No existe una forma de prevenir la enfermedad mental. Sin embargo, si sufres una enfermedad mental, tomar medidas para controlar el estrés, aumentar tu resistencia y levantar tu autoestima pueden ayudar a controlar los síntomas. Toma estas medidas:
• Presta atención a las señales de advertencia. Trabaja con tu médico o terapeuta en la identificación de lo que pueda desencadenar tus síntomas. Elabora un plan para saber qué hacer en el caso de que los síntomas regresen. Consulta con tu médico o terapeuta si notas cambios en los síntomas o en cómo te sientes. Evalúa involucrar a tus familiares o amigos para que estén atentos a los signos de advertencia.
• Hazte los controles de atención médica de rutina. No descuides ni pases por alto las consultas médicas con tu proveedor de atención primaria, especialmente si no te sientes bien. Puedes tener un nuevo problema de salud que requiere tratamiento o puedes estar experimentando los efectos secundarios de los medicamentos.
• Pide ayuda cuando la necesites. Las enfermedades mentales pueden ser más difíciles de tratar si dejas que los síntomas empeoren. El tratamiento de mantenimiento a largo plazo también puede ser de ayuda para prevenir la reaparición de los síntomas.
• Cuida bien de ti mismo. Es importante dormir lo suficiente, tener una alimentación saludable y hacer ejercicio. Procura mantener un cronograma de actividades regulares. Habla con tu proveedor de atención primaria si tienes problemas para dormir o si tienes preguntas sobre alimentación y actividad física.

Diagnóstico

Tienes las siguientes opciones para determinar un diagnóstico y verificar si hay complicaciones relacionadas:
• Una exploración física. Tu médico tratará de descartar problemas físicos que podrían causar tus síntomas.
• Análisis de laboratorio. Estos pueden incluir, por ejemplo, un chequeo de tu función tiroidea o un examen para la detección de alcohol y dr**as.
• Una evaluación psicológica. Un médico o profesional de la salud mental hablará contigo sobre tus síntomas, pensamientos, sentimientos y patrones de conducta. Es posible que te pida que completes un cuestionario para ayudar a responder estas preguntas.

Cómo determinar la enfermedad mental que padeces

A veces es difícil determinar qué enfermedad mental puede estar causando los síntomas. Pero tomarse el tiempo y el esfuerzo para obtener un diagnóstico preciso ayudará a determinar el tratamiento apropiado. Cuanta más información tengas, más preparado estarás para trabajar con su profesional de salud mental y comprender lo que pueden representar tus síntomas.

Clases de enfermedades mentales

Las principales clases de enfermedades mentales son las siguientes:
• Trastornos del neurodesarrollo. Esta clase abarca una amplia gama de problemas que generalmente comienzan en la infancia o niñez, a menudo antes de que el niño comience la escuela primaria. Algunos ejemplos incluyen el trastorno del espectro autista, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastornos del aprendizaje.
• Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Los trastornos psicóticos causan pérdida de contacto con la realidad, como delirios, alucinaciones y pensamiento y habla desorganizados. El ejemplo más notable es la esquizofrenia, aunque a veces se pueden asociar otras clases de trastornos con la pérdida de contacto con la realidad.
• Trastorno bipolar y trastornos relacionados. Esta clase incluye trastornos con episodios alternados de manía (períodos de actividad excesiva, energía y excitación) y depresión.
• Trastornos depresivos. Estos incluyen trastornos que afectan la manera en que te sientes emocionalmente, como el nivel de tristeza y felicidad, y pueden afectar tu capacidad para funcionar. Algunos ejemplos incluyen el trastorno depresivo mayor y el trastorno disfórico premenstrual.
• Trastornos de ansiedad. La ansiedad es una emoción caracterizada por la anticipación de un futuro peligro o desgracia, junto con una preocupación excesiva. Puede incluir comportamientos con el objeto de evitar situaciones que causan ansiedad. Esta clase incluye el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y las fobias.
• Trastorno obsesivo compulsivo y trastornos relacionados. Estos trastornos implican preocupaciones u obsesiones y pensamientos y acciones repetitivos. Algunos ejemplos incluyen el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de acumulación y la tricotilomanía.
• Trastornos relacionados con el trauma y el estrés. Estos son trastornos de adaptación en los cuales una persona tiene problemas para lidiar con una situación estresante de la vida durante o después de esta. Algunos ejemplos incluyen el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trastorno de estrés agudo.
• Trastornos disociativos. Estos son trastornos en los cuales el sentido de sí mismo se ve alterado, como el trastorno de identidad disociativa y la amnesia disociativa.
• Síntomas somáticos y trastornos relacionados. Una persona con uno de estos trastornos puede tener síntomas físicos que causan una gran angustia emocional y problemas de funcionamiento. Puede o no haber otra afección médica diagnosticada asociada con estos síntomas, pero la reacción a los síntomas no es normal. Los trastornos incluyen el trastorno de síntomas somáticos, el trastorno de ansiedad por enfermedad y el trastorno facticio.
• Trastornos alimenticios y de la alimentación. Estos trastornos incluyen problemas relacionados con la alimentación que afectan la nutrición y la salud, como la anorexia nerviosa y el trastorno por atracones.
• Trastornos de eliminación. Estos trastornos se relacionan con la eliminación inadecuada de o***a o heces por accidente o a propósito. Mojar la cama (enuresis) es un ejemplo.
• Trastornos del ritmo circadiano. Se trata de trastornos del sueño lo suficientemente graves como para requerir atención clínica, como el insomnio, la apnea del sueño y el síndrome de las piernas inquietas.
• Disfunciones sexuales. Estas incluyen trastornos de la respuesta sexual, como la ey*******ón precoz y el trastorno orgásmico femenino.
• Disforia de género. Esto se refiere a la angustia que acompaña al deseo declarado de una persona de ser de otro género.
• Trastornos de mal comportamiento, control de los impulsos y de la conducta. Estos trastornos incluyen problemas de autocontrol emocional y conductual, como la cleptomanía o el trastorno explosivo intermitente.
• Trastornos relacionados con las sustancias y las adicciones. Estos incluyen problemas asociados con el uso excesivo de alcohol, cafeína, tabaco y dr**as. Esta clase también incluye el trastorno del juego compulsivo.
• Trastornos neurocognitivos. Los trastornos neurocognitivos afectan la capacidad para pensar y razonar. Estos problemas cognitivos adquiridos (en lugar de problemas de desarrollo) incluyen el delirio, así como trastornos neurocognitivos debidos a afecciones o enfermedades como lesiones cerebrales traumáticas o la enfermedad de Alzheimer.
• Trastornos de personalidad. Un trastorno de la personalidad implica un patrón duradero de inestabilidad emocional y comportamiento poco saludable que causa problemas en la vida y en las relaciones. Algunos ejemplos son los trastornos límite, antisocial y narcisista de la personalidad.
• Trastornos parafílicos. Estos trastornos incluyen el interés sexual que causa angustia o impedimento personal o causa daño potencial o real a otra persona. Algunos ejemplos son el trastorno de sadismo sexual, el trastorno voyerista y el trastorno pedófilo.
• Otros trastornos mentales. Esta clase incluye los trastornos mentales que se deben a otras afecciones médicas o que no cumplen con todos los criterios de uno de los trastornos mencionados anteriormente.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de enfermedad mental que tengas, la gravedad y lo que sea más efectivo en tu caso. En muchos casos, combinar tratamientos es lo que mejor funciona.
Si tienes una enfermedad mental leve con síntomas bien controlados, el tratamiento del proveedor de atención primaria puede ser suficiente. Sin embargo, en ocasiones, el enfoque de equipo es más adecuado para asegurar la respuesta a todas tus necesidades psiquiátricas, médicas y sociales. Esto es particularmente importante para las enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia.

Tu equipo de tratamiento

Tu equipo de tratamiento puede comprender:
• Médico de atención primaria o médico de cabecera
• Enfermero especializado
• Asistente médico
• Psiquiatra, un médico que diagnostica y trata las enfermedades mentales
• Psicoterapeuta, por ejemplo, psicólogo o consejero habilitado
• Farmacéutico
• Acompañante Terapéutico
• Un asistente social
• Integrantes de la familia

Medicamentos

Si bien los medicamentos psiquiátricos no curan la enfermedad mental, con frecuencia pueden mejorar los síntomas en forma significativa. Los medicamentos psiquiátricos pueden ayudar, además, a la efectividad de otros tratamientos, como la psicoterapia. Los medicamentos más adecuados para ti dependerán de tu situación particular y de la forma en que el cuerpo responda a la medicación.
Los medicamentos psiquiátricos con receta utilizados con mayor frecuencia son los siguientes:
• Antidepresivos. Los antidepresivos se utilizan para el tratamiento de la depresión, la ansiedad y, en ocasiones, otras enfermedades. Pueden ayudar a mejorar algunos síntomas, como la tristeza, la desesperanza, la falta de energía, la dificultad para concentrarse y la falta de interés en las actividades. Los antidepresivos no son adictivos, por lo que no crean dependencia.
• Medicamentos para la ansiedad. Estos medicamentos se utilizan para tratar los trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizado o el trastorno de pánico. También pueden ayudar a reducir la agitación y el insomnio. Los medicamentos contra la ansiedad que se administran a largo plazo son generalmente antidepresivos que también sirven para tratar la ansiedad. Los medicamentos de acción rápida contra la ansiedad brindan alivio a corto plazo, pero pueden crear dependencia, por lo que idealmente solo deberían usarse durante períodos cortos.
• Medicamentos estabilizadores del ánimo. Los estabilizadores del ánimo se utilizan, con mayor frecuencia, para el tratamiento del trastorno bipolar, que supone la alternancia entre episodios de manía y de depresión. En ocasiones, los estabilizadores del ánimo se utilizan con antidepresivos para tratar la depresión.
• Medicamentos antipsicóticos. Los antipsicóticos se utilizan, generalmente, para el tratamiento de trastornos psicóticos, como la esquizofrenia. Los antipsicóticos también se utilizan para tratar el trastorno bipolar o con antidepresivos para tratar la depresión.
Psicoterapia
La psicoterapia, también llamada terapia de conversación, consiste en hablar sobre tu afección y temas relacionados con un profesional de la salud mental. La psicoterapia te permite conocer tu enfermedad, tus estados de ánimo, sentimientos, pensamientos y conductas. Esa comprensión y ese conocimiento te permiten adquirir capacidades para enfrentar situaciones y controlar el estrés.
Existen muchos tipos de psicoterapia, cada uno con su enfoque para mejorar el bienestar mental. Con frecuencia, la psicoterapia se completa con éxito en pocos meses, aunque en algunos casos puede ser necesario el tratamiento a largo plazo. Puede llevarse a cabo de forma individual, grupal o con los miembros de la familia.
A la hora de escoger a un terapeuta, es importante que te sientas cómodo y confíes en su capacidad de escuchar lo que tienes para decir. Además, es importante que el terapeuta comprenda la historia de vida que te ha convertido en la persona que eres y ha definido la forma en que vives.

Tratamientos de estimulación cerebral

Los tratamientos de estimulación cerebral se utilizan, en algunos casos, para la depresión y otros trastornos de salud mental. Por lo general, se reservan para las situaciones en las que los medicamentos y la psicoterapia no dieron resultado. Entre ellos se incluyen la terapia electroconvulsiva, la estimulación magnética transcraneal repetitiva, la estimulación cerebral profunda y la estimulación del nervio vago.
Asegúrate de comprender los riesgos y los beneficios de cualquier tratamiento recomendado.

Programas de tratamiento hospitalario y residencial

En ocasiones, puede que la enfermedad mental sea tan grave que necesites que te atiendan en un hospital psiquiátrico. Esto se recomienda, por lo general, si no puedes cuidar de ti mismo adecuadamente o si estás en peligro inminente de lastimarte a ti o de lastimar a otra persona.
Las opciones son la hospitalización durante 24 horas, la hospitalización parcial o diurna y el tratamiento residencial, que ofrece un entorno temporal de atención donde vivir. Otra opción puede ser el tratamiento ambulatorio intensivo. Los acompañantes terapéuticos son sumamente importantes en la vida de personas con problemas de salud mental.

Tratamiento por el abuso de sustancias

Junto con la enfermedad mental comúnmente se presentan problemas con el consumo de sustancias. Por lo general, interfiere en el tratamiento y empeora la enfermedad mental. Si no puedes dejar de consumir dr**as o alcohol por tus propios medios, necesitas tratamiento. Consulta con el médico acerca de las opciones de tratamiento.

Involúcrate en tu propia atención

Trabaja con tu proveedor de atención primaria o profesional de salud mental para decidir juntos cuál es el tratamiento más adecuado en tu caso de acuerdo con tus síntomas y su gravedad, tus preferencias personales, los efectos secundarios de los medicamentos y otros factores. En ciertos casos, la enfermedad mental puede ser tan grave que tenga que ser el médico o un ser querido quien decida acerca de la atención que recibes hasta que estés en condiciones de participar en la toma de decisiones.

Estilo de vida y remedios caseros

En la mayoría de los casos, una enfermedad mental no mejorará si intentas tratarla por tu cuenta sin atención profesional. Sin embargo, puedes hacer algunas cosas por ti mismo para colaborar con tu plan de tratamiento:
• Cumple con tu plan de tratamiento. No faltes a las sesiones de tratamiento. No dejes de tomar los medicamentos, aunque te sientas bien. Si dejas de tomarlos, los síntomas pueden reaparecer. Además, podrías tener síntomas similares a los de la abstinencia si dejas de tomar un medicamento abruptamente. Si tienes efectos secundarios molestos u otros problemas con el tratamiento, habla con el médico antes de hacer cambios.
• Evita el consumo de alcohol y dr**as. El consumo de alcohol o de dr**as recreativas puede dificultar el tratamiento de una enfermedad mental. Si eres adicto, dejar el hábito puede ser un verdadero desafío. Si no puedes hacerlo por tu cuenta, consulta con el médico o busca un grupo de apoyo que te ayude.
• Mantenerte activo. El ejercicio puede ayudarte a controlar los síntomas de la depresión, el estrés y la ansiedad. La actividad física también puede contrarrestar los efectos de algunos medicamentos psiquiátricos que pueden causar aumento de peso. Considera caminar, nadar, hacer jardinería o cualquier otra forma de actividad física que disfrutes. Incluso la actividad física ligera puede tener un efecto positivo.
• Toma decisiones saludables. Mantener un cronograma regular de actividades que incluya suficientes horas de sueño, alimentación saludable y actividad física periódica es importante para tu salud mental.
• No tomes decisiones importantes cuando los síntomas son graves. Evita tomar decisiones cuando te encuentres transitando los síntomas de una enfermedad mental, ya que es posible que no estés pensando con claridad.
• Determina las prioridades. Puedes disminuir el impacto de tu enfermedad mental si manejas el tiempo y la energía. Reduce la cantidad de obligaciones cuando sea necesario y establece objetivos razonables. Permítete hacer menos cosas cuando los síntomas empeoran. Quizás te resulte útil hacer una lista de tareas diarias, o utilizar una agenda para estructurar tu tiempo y mantenerte organizado.
• Aprende a adoptar una actitud positiva. Concentrarte en las cosas positivas de tu vida puede ayudarte a mejorarla e incluso puede mejorar tu salud. Trata de aceptar los cambios cuando ocurran y no sobredimensiones los problemas. Las técnicas de control del estrés, incluidos los métodos de relajación, pueden ayudar.
Estrategias de afrontamiento y apoyo
Afrontar una enfermedad mental puede ser difícil. Habla con tu médico o terapeuta sobre cómo mejorar tu capacidad de enfrentar desafíos o situaciones, y ten en cuenta estos consejos:
• Infórmate acerca de la enfermedad mental. Tu médico o terapeuta puede facilitarte información o recomendarte clases, libros o sitios web. Involucra a tu familia también; eso puede ayudar a las personas que se preocupan por ti a comprender lo que te está pasando y aprender a ayudarte.
• Únete a un grupo de apoyo. Conectarte con otras personas que estén afrontando desafíos similares puede serte de ayuda. Los grupos de apoyo para personas con enfermedades mentales están disponibles en numerosas comunidades y en Internet.
• Mantente en contacto con tus amigos y familiares. Intenta participar en actividades sociales y reunirte con familiares o amigos periódicamente. Pide ayuda si la necesitas y sé sincero con tus seres queridos acerca de cómo te sientes.
• Lleva un diario personal. O bien, escribe notas breves sobre pensamientos o registra los síntomas en una aplicación para teléfonos inteligentes. Llevar un registro de tu vida personal y compartir información con el terapeuta puede ayudarte a identificar qué desencadena o mejora tus síntomas. También es una forma saludable de explorar y expresar el dolor, la ira, el miedo y otras emociones.
Preparación para la consulta
Ya sea que programes una consulta con tu proveedor de atención médica primaria para conversar acerca de tus inquietudes en materia de salud mental o que te remitan a un profesional de salud mental, como un psiquiatra o un psicólogo, toma las medidas siguientes a fin de prepararte para la consulta.
Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. Alguien que te conoce desde hace mucho tiempo puede brindar información importante, con tu permiso.

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, prepara una lista de lo siguiente:
• Los síntomas que tú o las personas cercanas hayan notado, y durante cuánto tiempo se presentaron
• La información personal más importante, incluso los acontecimientos traumáticos del pasado y cualquier factor importante de estrés actual
• Tu información médica, incluidas otras enfermedades físicas o mentales
• Cualquier medicamento, vitaminas, productos herbales u otros suplementos que tomes, y sus dosis
• Preguntas que debes hacerle al médico o profesional de la salud mental
Estas son algunas preguntas que puedes hacer:
• ¿Qué tipo de enfermedad mental puedo tener?
• ¿Por qué no puedo vencer la enfermedad mental por mi cuenta?
• ¿Cómo se trata este tipo de enfermedad mental?
• ¿Me ayudaría la psicoterapia?
• ¿Existen medicamentos que me puedan ayudar?
• ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?
• ¿Qué puedo hacer para ayudarme a mí mismo?
• ¿Tiene algunos folletos o recursos impresos que me pueda llevar?
• ¿Qué sitios web me recomienda?
No dudes en hacer otras preguntas durante la consulta.

Qué esperar de tu médico

Durante la consulta, es probable que el médico o profesional de la salud mental te haga preguntas sobre tu estado de ánimo, pensamientos y comportamiento, tales como:
• ¿Cuándo notaste los síntomas por primera vez?
• ¿Cómo se ve afectada tu vida cotidiana a causa de tus síntomas?
• ¿Has recibido tratamiento para alguna enfermedad mental?
• ¿Qué has intentado hacer por tu cuenta para sentirte mejor o controlar tus síntomas?
• ¿Qué te hace sentir peor?
• ¿Tus familiares o amigos han hecho comentarios acerca de tu estado de ánimo o de tu conducta?
• ¿Tienes familiares consanguíneos que padezcan de enfermedades mentales?
• ¿Qué beneficios esperas obtener del tratamiento?
• ¿Qué medicamentos recetados o hierbas y suplementos de venta libre tomas?
• ¿Consumes alcohol o dr**as recreativas?
El médico o profesional de la salud mental te hará preguntas adicionales según tus respuestas, síntomas y necesidades. Preparar y anticipar las preguntas te ayudará a aprovechar al máximo el tiempo con el médico.

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