13/06/2026
El caracol cono usa su veneno para cazar peces: extiende una trompa flexible, dispara un diente hueco tipo arpón y paraliza a su presa en segundos. Ese mismo mecanismo funciona igual de bien contra una mano humana que recoge una co**ha bonita en la playa. Según la última investigación publicada en ScienceDirect, el veneno de un espécimen grande de Conus geographus contiene suficiente toxina para ser letal para hasta 700 personas en dosis mínimas. Aun así, en 300 años de registros médicos documentados los casos de envenamiento humano confirmados suman apenas 36 — porque el animal simplemente no tiene interés en atacar a los humanos.