23/08/2026
Capítulo 32
El dolor de no saber... 🤍
Hay pérdidas que duelen.
Y hay pérdidas que, además, dejan una pregunta abierta.
Hace un tiempo aprendí que existe un tipo de vacío muy difícil de explicar: el de perder a alguien que amas y no saber qué ocurrió con él.
No hay una despedida.
No hay una respuesta.
No sabes dónde está, qué pasó, si está bien, si alguien lo está cuidando, si alguna vez volverás a encontrarlo.
Y aunque la vida continúa, esa pregunta permanece en algún rincón de la mente.
A veces estás bien.
Te ríes.
Viajas.
Trabajas.
Compartes con las personas que quieres.
Y alguien, sin pensar demasiado, hace una pregunta que parece pequeña...
Pero toca exactamente esa herida que todavía no ha cerrado.
Y entonces recuerdas que hay dolores que no desaparecen simplemente porque haya pasado el tiempo.
Por eso he aprendido algo sobre la empatía:
No todo lo que queremos preguntar debemos preguntarlo.
Antes de hablar, quizá deberíamos pensar un instante:
¿Esta pregunta puede hacerle bien a la persona que tengo delante?
Porque hay heridas que no necesitan que las toquemos para comprobar que todavía duelen.
Y también aprendí que cuando alguien nos cuenta una pérdida, no siempre necesita consejos.
A veces solamente necesita que respetemos su silencio.
Que no minimicemos lo que siente.
Que entendamos que cada persona tiene su propio tiempo para sanar.
Porque hay despedidas que llegan con un abrazo, unas lágrimas y un último adiós.
Pero hay otras que nunca tuvieron ese cierre.
Y quizá ese sea uno de los dolores más difíciles:
extrañar a alguien y, al mismo tiempo, no saber si algún día volverás a encontrarlo.
Así que seamos cuidadosos con nuestras palabras.
Seamos más humanos.
Más sensibles.
Más empáticos.
Porque nunca sabemos qué batalla silenciosa está librando la persona que tenemos delante.
Y quizás la verdadera empatía no sea solamente saber qué decir...
sino también tener la sensibilidad de saber qué callar. 🤍